martes, 18 de abril de 2017

Francisca Pizarro, la primera perulera

La República, 05 de marzo de 2017

En el Día de la Mujer, un homenaje desde Trujillo de Extremadura a la primera mestiza peruana, doña Francisca Pizarro, hija del conquistador y de la coya inca Inés Huaylas Yupanqui, hermana de Atahualpa y nieta de Huayna Cápac.

Escribe: Roberto Ochoa

Doña Francisca Pizarro nació cuando el Tawantinsuyo había dejado de existir, el Perú se llamaba Nueva Castilla y Lima no había sido fundada como Ciudad de los Reyes.
Vino al mundo en 1534 en lo que fue la primera capital, Jauja, y era de doble noble cuna: del lado de acá, fue nieta del inca Huayna Cápac, sobrina de Atahualpa y nieta de la curaca Contarhuacho, ama y señora del Hanan y Hurín Huaylas (hoy Áncash). Del lado de allá, era la primogénita del Marqués de la Conquista, Francisco Pizarro.
Su madre, la princesa Quispe Sisa –bautizada Inés Huaylas Yupanqui– fue un regalo que Atahualpa le hizo a Pizarro cuando estaba de rehén del conquistador extremeño.
“Fortunas y destinos cambiantes. Para unas, la conquista significaría la pérdida del cobrizo amante tiernamente amado y la caída en el torbellino de las pasiones pasajeras de los nuevos amos del Tawantinsuyo; mujeres maltratadas, violadas, abandonadas. Otras aceptarían complacientes a los extraños forasteros venidos de misteriosas y lejanas tierras en singulares casas flotantes. ¿Les fascinaría el poder que ejercían los barbados guerreros, su rápido triunfo sobre el hierático y temido Hijo del Sol, Señor de los Cuatro Suyu? ¿Cuánta curiosidad concebirían las mujeres andinas sobre las cualidades y capacidades de amar de los extranjeros?...”, se pregunta la historiadora María Rostworowski en su célebre libro Doña Francisca Pizarro, una ilustre mestiza 1534-1598.
Pizarro tenía casi 60 años. Quispe Sisa no había cumplido 18. Las princesas indígenas eran muy solicitadas por su dote y su belleza. Las mujeres de la nobleza indígena llevaban el cabello largo y suelto sobre los hombros y se distinguían por su higiene y finos vestidos. “Eran muy hermosas”, escribió Pedro Pizarro. Se movilizaban en hamacas o en andas seguidas por su numerosa servidumbre.
“La escasez de mujeres españolas en los primeros tiempos hizo indispensable para los varones europeos la presencia de mujeres andinas. De estas reuniones furtivas o estables nacieron los primeros mestizos del país. A no dudarlo, la más destacada e insigne de aquellas mestizas de la primera generación fue doña Francisca Pizarro...", sostiene Rostworowski.
Doña Francisca fue bautizada en Jauja el mismo año de su nacimiento y los historiadores aseguran que Pizarro tiró la casa por la ventana para celebrar a su hija mestiza. Sus madrinas fueron Isabel Rodríguez, Francisca Pinelo y Beatriz “La Morisca”, tres mujeres de armas tomar y de las primeras europeas que acompañaron la conquista.
No había cumplido un año de nacida cuando su padre tuvo que abandonar Jauja para fundar la Ciudad de los Reyes. Dos años después las tropas del rebelde Manco Inca atacaron Lima para expulsar a los españoles. Pizarro ofreció una desesperada resistencia y logró rechazar a los rebeldes gracias al apoyo de miles de indígenas enviados por su suegra, Contarhuacho.
A los siete años, doña Francisca sobrevivió al asesinato de su padre gracias a la intervención de Inés Muñoz, una extremeña vecina de Trujillo –la patria chica de los Pizarro– que enfrentó a los almagristas y recuperó el cadáver del marqués. También logró esconder a doña Francisca y su pequeño hermano en un convento limeño.
La historia de Inés Muñoz también es digna de recordar ahora que se celebra el Día de la Mujer. Llegó al Perú acompañando a su esposo Francisco Martín de Alcántara –medio hermano de Pizarro– pero en el camino murieron sus dos hijos españoles. El férreo carácter de Inés Muñoz quedó demostrado cuando cuestionó al propio Francisco Pizarro y se opuso a la sentencia de muerte de Atahualpa. Años después el propio Pizarro le encargó la crianza de sus hijos mestizos. Muñoz y otras hispanas fueron las que trajeron limones, trigo, olivos y algunas frutas. Un dato curioso: en Trujillo de Extremadura existe un plato típico en base a las ancas de rana, un potaje que perdura en el Valle del Mantaro, donde Pizarro fundó la primera capital.
A los 16 años doña Francisca era la soltera más codiciada del Virreynato del Perú. Heredó las encomiendas de Yucay (Cusco), Huaylas y Conchucos (en Áncash), el cacicazgo de Lima y el de Chuquitanta (en el actual Cono Norte limeño). La chismografía limeña la vinculaba en amores con su tío Gonzalo Pizarro, conocido como "el gran Gonzalo", muerto meses después cuando dirigió la rebelión de los encomenderos.
Fue entonces cuando el propio rey de España ordenó su inmediato traslado a la metrópoli. El 15 de marzo de 1551 zarpó del Callao en un galeón especialmente acondicionado para ella y su comitiva. Tenía 17 años. Viajó con dos de sus medios hermanos y con su aya española Catalina Cueva. El viaje duraba meses y está relatado con lujo de detalles en el libro de Rostworoski: Callao, Trujillo, Paita (donde compraron 500 toyos secos –el potaje más solicitado de la época) y Panamá. El istmo se atravesaba por tierra hasta el oceano Atlántico; luego hasta Cuba, Islas Azores y el puerto de San Lúcar de Barrameda.
Cuando llegó a Sevilla se fue de ‘shopping’: en paños y sedas gastó 73 mil maravedís. Compró joyas de Toledo por 17,500 maravedís. También adquirió vajillas de plata y candelabros. Lo que gastó era un monto astronómico para la gente común de España.
Su fama rompió esquemas en la metrópoli. Cuando llegó estaba fresco el recuerdo de los tesoros del quinto real (entregados por los Pizarro) cuyo astronómico monto provocó la primera inflación europea.
El rey le ofreció apoyo para instalarse en la ciudad que ella eligiera, pero doña Francisca decidió casarse con su tío Hernando (el último de los Pizarro aún con vida) que permanecía preso en un castillo por la muerte de Diego de Almagro. Tuvo cinco hijos y radicó en Trujillo de Extremadura, ciudad natal de los Pizarro. La plaza principal tiene un singular parecido con el Cusco actual, con sus arcos en el perímetro de la plaza, sus casas de piedra y un camino pétreo que serpentea hasta el castillo construido por los moros, similar a la cuesta que lleva a Sacsayhuaman. El paisaje local recuerda al del valle del Mantaro.
"El nombre Pizarro es uno de los antiguos de la zona y de la ciudad, encontrándosele desde el siglo XIII vinculado al linaje de los Añasco. Hay referencias documentales que indican la presencia de los Pizarro en la región desde 1280...", sostiene el historiador Rafael Varón Gabai en su libro La Ilusión del Poder...
Hoy en día Trujillo de Extremadura ha sido declarado uno de los ‘pueblos más lindos’ de España y es visitada por miles de turistas solo para escuchar la historia de los Pizarro y, sobre todo, de doña Francisca. En la plaza mayor resalta la estatua del conquistador y la imponente ‘Casona de la Conquista’ de los Pizarro. Los turistas pasean por el castillo y visitan la casa-museo de los Pizarro, donde se han recreado los ambientes de la época en que el joven Francisco decidió hacer la América.
Doña Francisca enviudó a los 47 años y se volvió a casar con Pedro Arias Portocarrero, marqués de Puñonrostro y hermano de la esposa de su hijo Francisco Pizarro Pizarro. La noticia fue comidilla en la alta sociedad hispana. Se mudaron a Madrid, donde compró dos mansiones. La pareja llevó una vida de lujo en la corte hasta la muerte de doña Francisca en 1598, a los 64 años. La heredó su nieto, Juan Fernando Pizarro-Señor de la Villa de Zarza, alférez de la ciudad de Trujillo y alcalde perpetuo de sus alcázares, caballero de la Orden de Calatrava y primer marqués de la Conquista.
“La vida de doña Francisca es una muestra del destino precario de las primeras mujeres peruleras en aquel siglo inicial de convivencia entre invasores y naturales”, escribió Rostworowski. "Peruleras" era el primer gentilicio de las primeras mujeres nacidas en nuestro territorio.
Doña Francisca Pizarro, Inés Huaylas Yupanqui, Contarhuacho, Catalina Cueva, Inés Muñóz... son mujeres claves para entender los primeros años de la existencia del Perú como escenario del choque de las dos más grandes civilizaciones de su época: el Tawantinsuyo y el Imperio Español.

Pero ellas han sido borradas de la historia oficial y solo figuran varones conquistadores y conquistados.

viernes, 4 de marzo de 2016

Ichik Ollco


Es ésta una de las muchas palabras sin correspondiente en castellano. Literalmente se le puede traducir por varoncillo, pero aun así no corresponde al significado de la palabra indígena.

Afirman los oriundos de las regiones del antiguo Wanuku, donde se habla el dialecto Chinchay Suyu, Wanaku o Xal’qa, que en los ríos, fuentes, riachuelos y lagunas, existe un ser de figura humana, de más o menos del tamaño de un niño de seis meses, cuyo cuerpo, en la parte posterior hasta los talones, se halla totalmente cubierto de largos y espesos pelos. Sostienen que este raro ser, caminando durante las noches sobre las aguas, gruñe reciamente con una voz semejante al de los lechones y que en días de garúa (chirapa) arroja por el ombligo el arco iris (turumanya).

Afirman también que las personas afortunadas pueden coger a aquel raro ser laceándolo con una soga de cerda torcida con la mano izquierda porque de lo contrario, con la enorme fuerza que tiene, vence al hombre. Una vez preso así, sostienen, que hasta habla en lenguaje humano y paga por su libertad crecido rescate en oro, plata o piedras preciosas. Cuentan por fin, que a quien le coge, en cambio de una fuerte recompensa metálica, le pide la guía del ombligo de un niño (varón), el cual, dice, en sus luchas con sus enemigos le sirve de poderosa arma de triunfo.

A la acción del ichik ol’qo atribuyen la descompostura de los molinos, el enturbiamiento de las aguas y el susto de los transeúntes nocturnos a causa de los gruñidos estridentes que emite aquel raro ser.

El comarcano tiene tan plena fe en la existencia real de este ser fabuloso que, cuando se camina en su compañía por la orilla de los ríos, al ver el agua coloreada por cualquier causa en los huecos que olas forman en las piedras o rocas salientes, dice al momento: “ichik ol’qupa ishpayninta rikay” (fíjate en la orina del ichik ol’qo).

Quien conoce siquiera las nociones más elementales de la meteorología, sabe cuál es el origen del arco iris (turumanya). Sin embargo los autóctonos de la comarca que nos ocupa, creen que el arco iris sale, en los instantes de garúa (chirapa), del ombligo de un ichik ol’qo, y afirman que habita en un manantial, y que formando espirales va a dar en el ombligo de otro ichik ol’qo, que reside en otro manantial. Muchos agregan que, adherido al extremo saliente del espiral, va un gato rojo el que supone sea el demonio (supay).

Atribuyen al arco iris efectos maléficos. Cuando una mujer da a luz un monstruo o se enferma de hidropesía, o de cualquier otro mal que aumenta el volumen del vientre, sin admitir discusión, afirma que la mujer está puksyush’qa, esto es, que el arco iris se ha introducido en el vientre, o mejor, que el ichik ol’qo la ha poseído mediante el arco iris.

Se va más lejos en esta creencia: se sostiene que aún el hombre y los animales de todo sexo pueden ser poseídos por el turumanya. De tal manera está arraigada esta creencia en el espíritu popular que toda mujer que se halla ocupada en alguna faena cerca de una fuente, laguna o río, o simplemente está cerca de las aguas, en cuanto comienza a caer la garúa, antes que aparezca el arco iris, abandona su tarea y huye precipitadamente lejos de las aguas.


Es curioso observar la diferencia que establece sobre la forma cómo la mujer y el hombre, se dice, son poseídos por el turumanya: el hombre lo es por la coronilla de la cabeza y la mujer por el ombligo.

Distinguen dos clases de arco iris: el de los siete colores y el blanco que, dicen, sólo aparece en las altas cumbres durante las tempestades o en las noches lluviosas. Este último es el más temido por sus efectos y también porque no siendo estable como el primero, persigue a las gentes por donde quiera que huyan, atemorizando los espíritus con su estridencia característica.


Wira Kocha N° 1. Enero, 1931. Vol. I - Recogido por Saturnino Vara Cadillo

miércoles, 25 de marzo de 2015

El zorrillo con sombrero


Por: Antonio Ureta Espinoza

En plena luna salimos los jóvenes en cuadrillas para hacer el trabajo del siegue de la cebada, el trigo, la avena. Llevamos coca y cigarro. Waylijiando nos acompañamos con la tinya, con el cacho. Y en esos momentos también pues escuchamos que hay alguien tocando el wiro.

-¿Pero quién está por ahí acompañándonos a tocar? -decimos, haciendo silencio. Y sigue tocando. Entonces los más viejos dicen:
-¡Es el zorrillo!

Bueno, nos dividimos, así, entre varios, para salir. Y observamos a una distancia, como a quince metros: sentado está el zorrillo que se había puesto una bosta sobre la cabeza, y empieza otra vez a rascar con sus garras, bailando, silbando, dando vueltas. Hasta que por fin achicando el círculo tenemos que cazarlo al zorrillo. Se había hecho un sombrerito de la bosta, labradita, tamaño de su cabecita.

Aplicación sobre las características y elementos del texto narrativo:

¨  ¿Qué aspectos del relato son reales y cuáles son ficticios? ¿Parece creíble?
¨  El lenguaje utilizado, ¿ayuda a la comprensión del texto?
¨  El relato, ¿es ágil, ameno, interesante?
¨  El autor, ¿introduce otros temas, aparte del encuentro con el zorrillo?
¨  Identifica el inicio, nudo y desenlace.
¨  ¿Quiénes son los personajes?
¨  ¿Qué tipo de narrador presenta?

¨  ¿Dónde ocurren las acciones y qué tipo de tiempo presenta?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Alumno = ¿sin luz? Un equívoco


Por: Adrián Filiberto Contreras C.

Publicado en Diario Los Andes y Diario Católico (el 30/04/2002)

La imaginación y la invención de significados a las palabras, pareciera, se han convertido en acciones de nimia preocupación. Esta actividad pudiera ser de poca trascendencia en otras áreas, aunque no lo creo, mas no lo puede ser en el ámbito educativo. Desde hace muy poco tiempo, se ha venido incorporando de manera furtiva, pero con mucha fuerza y solidez, sobre todo por la autoridad que ostentan  quienes lo han empezado a difundir, una connotación de la palabra alumno que a todas luces es errónea. Según ese criterio, la palabra alumno es un vocablo compuesto por el prefijo “a” que significa sin, ausencia o carencia (el significado del prefijo es correcto en palabras compuestas) y de la raíz “lumen – luminis” que significa luz; por tanto, según los proponentes alumno significaría “sin luz”. Ello es un error ingente de concepto y de derivación etimológica.

Infortunadamente, en los colectivos universitarios, docentes y de un buen número de alumnos de distintos niveles de estudio se ha empezado a aceptar como válido esa acepción. Nada más lejos de la verdad. Veamos cuál es la derivación de esa hermosa palabra que no puede sonrojar, perturbar o hacer sentir mal a quien ejerza el rol de alumno, en cualquier instancia, grado, nivel de estudio. Comienzo afirmando de manera contundente: alumno no es una palabra compuesta. Ella en sí misma es un lexema, o una raíz propia, digamos primitiva, afijada (sin prefijos) podría decirse, que deviene del sustantivo latino alumnus – alumnique significa discípulo, alumno, niño o pupilo, en caso de ser masculino. Por el contrario, si es femenino es alumna – alumnae y significará: alumna, discípula, niña o pupila. Además, hace referencia a la persona criada o educada desde su niñez por alguno respecto de éste. También, cualquier discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, clase, colegio o universidad donde estudia. De todo lo expresado se colige que no se puede señalar, afirmar o asumir que alumno es una palabra compuesta por el prefijo “a” y “lumnus”; es un error conceptual y error etimológico muy serio; por tanto, no se puede hacer la derivación etimológica de “lumen”, un sustantivo latino que no puede, ni remotamente,  forma parte del vocablo alumno.

Ahora bien, para profundizar un poco más en el asunto, cabe preguntarnos ¿de dónde proviene o  se deriva, el sustantivo latino alumnus? Este viene de “alére” que significa alimentar y es el infinitivo latino de  alo – alui – alére – alitum  que, entre otras cosas, significa: alimentar, nutrir, cultivar, educar. Por añadidura será el que se alimenta, el que se nutre, como biológicamente, lo hace el niño, cuando busca el pecho de su madre. De allí deviene la expresión: “Alma Mater” referida a nuestras universidades, como fuente de nutrición del conocimiento universal.

Así pues, en los espacios educativos, este alimentar está referido al alimento intelectual que se obtiene, que se busca, que se comparte y se construye, tanto en los recintos universitarios, como en los planteles educativos de media diversificada y profesional, básica, preescolar, educación de adultos o en cualquier situación en la que se promueva procesos de reflexión y aprendizaje. A raíz de todo esto, considero que se hace necesario tomar mayores precauciones en torno a la intención de definir etimológicamente las palabras que proferimos y usamos. Conviene, de esa manera, volver sobre las raíces de los vocablos, bien latinas o griegas que nos ayudan a encontrar el verdadero sentido de lo que queremos enunciar. Lamentablemente, en algunas de nuestras universidades se ha eliminado del proceso de formación del futuro docente de la mención Castellano y Literatura, la enseñanza de esas dos lenguas. El argumento, el hecho de que ya nadie las utiliza. Eso, podría ser una gran verdad. No obstante, para los alumnos que transitan por el aprendizaje de la disciplina denominada Castellano, el estudio de esas dos lenguas se hace sumamente importante por cuanto le ayuda a conocer el origen y la etimología verdadera de las palabras. Empero, ello sería tema que será tratado en otro momento.

En lo que a la significación de la palabra alumno concierne, deseo, sin considerarme la autoridad máxima en esta área, que la explicación proporcionada ayude a clarificar el desvío que, de ese vocablo, no sé si ingenuamente, se ha empezado, a difundir, y que considero se convierte en un error pedagógico lamentable. A los efectos, de revisar y profundizar más sobre el asunto, puede consultarse en el Diccionario de la Real Academia, o en el filólogo español Joan Corominas (1984). En ese sentido, incorporo lo manifestado por este estudioso del lenguaje en su SENTIDO ORIGINARIO (COROMINAS) “alimentar para crecer" alumno" tomado del latín "alumnus" = persona criada por otra; y éste de un antiguo participio del verbo "alere" = "alimentar".  Por tanto, un "alumno" es alguien al que se "alimenta", para que "crezca", sano y fuerte. Y el crecimiento más importante es el crecimiento interior, como persona. Y uno "crece" interiormente y es mejor persona cuanto más y mejor se conoce, se asume y se quiere; se debe saber lo que se desea y lo que no se desea, y lo que le hace a uno sentir intensamente y ser muy feliz, que, además, de esa forma uno está en mejores condiciones de querer y hacer felices a los demás.


Adiciono este pensamiento de autor anónimo: …“todos somos alumnos, porque todos aprendemos cosas de los demás y nos sirven para conocernos mejor y enriquecernos, y el buen profesor debe ser también buen alumno y aprender de sus alumnos”.

martes, 15 de abril de 2014

Río Amazonas tiene su origen en el lago Chinchaycocha



Luego de navegar en kayak desde las nacientes del río Mantaro hasta la desembocadura del río Amazonas, el expedicionario James "Rocky" Contos lanza nueva hipótesis sobre los orígenes del río más caudaloso del mundo.

Roberto Ochoa B. (Diario La República 08 de marzo de 2014)

En el colegio nos enseñaron que el río Amazonas nace en la confluencia del Marañón y del Ucayali, frente al poblado de Nauta, en Loreto.

Este detalle lo hacía el segundo río más largo del mundo –después del Nilo–, pero por sobre todo los peruanos teníamos que estar orgullosos, pues se trataba del río más caudaloso del mundo.

Las cosas cambiaron a mediados de los años '80 del siglo pasado, cuando una expedición polaca liderada por Piotr Chmielinski y Joe Kane, miembros de la Amazon kayak, determinaron el origen del Amazonas en las faldas del nevado Mismi (río Apurímac) en Arequipa. Años después, otro polaco, el periodista Jacek Palkiewicz, determinó en 1996 que el Amazonas nace en un puquio de la quebrada Apacheta, ubicado  sobre los 5 mil metros de altura en las faldas del nevado Quehuisha, en la provincia de Caylloma, también en Arequipa.

Su hipótesis, avalada por la Sociedad Geográfica de Lima, se basa en las fotografías tomadas desde el satélite Kompsat-2. Hoy existe una placa para indicar el nacimiento del río más caudaloso del mundo, donde se indica que el Amazonas tendría 7.062 kilómetros de extensión.

Pero el experto kayakista James "Rocky" Contos, fundador de la organización Sierra Ríos (www.sierrarios.ong) puso en tela de juicio esta última afirmación cuando empezaron sus expediciones por los ríos peruanos y luego de comprobar, a través de Google Earth, que la naciente estaba muy cerca del lago Chinchaycoha –también conocido como Lago Junín– justo donde nace el río Mantaro. Más precisamente, Condos sostiene que el Amazonas nace muy cerca del célebre Bosque de Piedras de Huayllay, en Cerro de Pasco, frontera con Lima.

"Yo buscaba ríos en los Andes para proteger y remar en kayak. Medí distancias de muchos ríos y descubrí que el cauce del Mantaro es más largo que el Apurímac. Lamentablemente, el Mantaro es un río muy contaminado y está represado", sostiene "Rocky" Contos durante su corta estadía en Lima la semana pasada.

Según Contos, el río Mantaro es 75 kilómetros más largo en distancia que el río Apurímac hasta su confluencia. Es decir, superaría los 8 mil kilómetros de extensión, haciendo del Amazonas no solo el más caudaloso sino también el más largo del mundo. "Navegar por el Amazonas es equivalente a escalar el Everest", agrega.
Su hallazgo fue publicado en el último número de la revista de la Royal Geographical Society, de Londres.

Contos recuerda que estaba planeando una expedición al Perú, desde diciembre 2011 hasta abril 2012 "cuando hice la hallazgo del Mantaro (en febrero 2012). Luego cambié mis planes para hacer un recorrido completo del Mantaro, y también el Apurímac. Conseguí suficiente plata y pude navegar hasta la desembocadura en el Atlántico. En total, pasé seis meses en el Perú y Brasil.  Pero también recorrí todo el río Marañon y el Urubamba. Debo reconocer que de todos estos ríos, el Marañón es el más precioso y debe de ser conservado. En el Perú hay muchas maneras de generar electricidad. Construir represas en el Marañón sería una catástrofe".

Contos reconoce que hay muchas maneras de medir la longitud de un río, así que optó por utilizar toda la metodología de punta.

"En primer lugar hemos utilizado mapas topográficos tradicionales con un digitalización en cadena que mostró claramente el origen del Amazonas en el Mantaro –revela Contos– luego empleamos métodos más sofisticados, como el modelo digital de elevación hidrológica e imágenes de satélite con las herramientas de análisis de software SIG.

Según los expertos, rastrear las imágenes satelitales de alta resolución es uno de los métodos más precisos para medir la longitud del río, y eso fue incorporado en la metodología de Contos.

También usó el método de localización por GPS de los ríos. "La información para el GPS track implicaba jornadas de caminatas desde las cumbres de origen hasta donde el río puede ser navegado, luego saltando en un kayak y remar el resto del río con un GPS a bordo. Teniendo en cuenta los rápidos de clase V –extremadamente peligrosas– en los ríos Mantaro y Apurímac nuestro recorrido fue toda una hazaña en la que solo pueden participar expertos kayakistas en aguas bravas", sostiene Contos.

La hazaña también mereció un amplio informe escrito por Jeff Moag, editor de la célebre revista Canoe & Kayak, donde se resalta una controversia sobre el descubrimiento la naciente del Amazonas en el lago Junín: el expedicionario West Hansen también realizó una expedición en agosto 2012 y completó un descenso del río Mantaro hasta el mar, con los auspicios de la National Geographic Society.

Al respecto "Rocky" Contos reconoce que junto con Hansen iban a realizar la expedición, pero surgieron problemas. Contos enfatiza en que "la expedición de Hansen es la segunda después de la mía".

Más allá de la controversia, lo cierto es que son dos experimentados viajeros, amparados por instituciones científicas de prestigio y utilizando la metodología de punta amparada en  el recorrido en kayak, las que sostienen que el Amazonas nace muy cerca del lago Chinchaycocha, en los nevados de una cordillera ubicada entre cerro de Pasco y Lima.

CLAVES
Libro. Contos tiene listo el libro Primer Descenso al Amazonas/La verdadera fuente del río y el primer descenso en kayak.
Información. Para conocer detalles de la aventura de Rocky Contos, visitar la página web de su organización: http://www.sierrarios.org/Peru/AmazonFirstDescent.html

Descubridor.  Desde que Francisco de Orellana descubrió y bautizó al Amazonas en 1540, se han realizado muchas expediciones. Algunas terminaron con naufragios o desaparecieron por los ataques de los nativos.

jueves, 20 de marzo de 2014

La Semana Santa de Antaño



Por: Nísida Villasante Torres

El pueblo católico de Concepción celebraba la Cuaresma con profundo fervor religioso, aprehendido desde cuando los franciscanos asentaron aquí su convento al inicio de la colonia. Los martes y viernes eran de ayuno, abstinencia y viacrucis rigurosos.


La Semana Santa comenzaba en Viernes Dolores, día dedicado a la triste María de la Dolorosa con el rezo de la setena por las siete espadas que atravesaron su sagrado corazón. En el Domingo de Ramos acudían los campesinos en multitud a la iglesia portando los más hermosos tallos de choclos adornados con flores silvestres, con los que participaban de la misa y acompañaban una larga procesión. El Señor de Ramos recorría la ciudad desde la iglesia hasta la alameda de guindos, por la calle Real hasta Alapa y por el Jr. Grau a la iglesia, montado en una burra con cría que por estar dedicado al Señor no cargaba y, pastaba todo el año en la Isla (1) a orillas del río Mantaro, animal de propiedad de don Octavio Tapia (en la actualidad su hijo Fausto continúa esa costumbre con empeño y puntualidad). La gente de la ciudad adornaba las calles con ramas, colgaban alfombras de Persia en sus ventanas y agitaban al paso del Señor manojos de olivo o arrayán que cogían de sus huertos.

La semana proseguía con las procesiones de las imágenes que se veneran cada día, lunes Señor del Huerto, martes Jesús de la Columna, miércoles Jesús Nazareno al que el pueblo conocía como Taita Nashaco. En esos días se realizaba el rito de las tinieblas en el que después de 14 oraciones se apagaba uno a uno catorce cirios colocados en el altar mayor, quedando la iglesia en tinieblas por unos instantes.

En Jueves Santo se realizaba por la mañana los actos litúrgicos de la Última Cena del Señor, el lavatorio de los pies y la adoración al Santísimo Sacramento que se prolongaba hasta el amanecer del viernes, en ningún momento el Santísimo (2) permanecía solo. La eucaristía había pasado del tabernáculo al monumento eucarístico (3) bajo palio, portado por las autoridades. Los altares se cubrían totalmente de luto, las campanas dejaban de tañer y en vez de ellas el sonido de las matracas indicaba profundo duelo. Grupos de personas escalaban los cerros Piedra Parada, Leonío, Calvario y Matinchara para el recojo de las yerbas santas hasta antes del amanecer, yerbas que entonces eran curativas y las usaban durante el año.

En Viernes Santo las matracas anunciaban por las calles la celebración de los actos litúrgicos, todo el pueblo vestía de riguroso luto y se vivía completo duelo. Acudía masivamente al templo a escuchar el sermón de las 3 horas y las 7 palabras, dichas con ardiente piedad desde el púlpito por destacados oradores franciscanos, que arrancaban conmovidas lágrimas. Después de la adoración de la Santa Cruz, la procesión del Cristo yacente se acompañaba con marchas fúnebres y toque de matracas: al anda del Santo Sepulcro le seguía el de la Santa Cruz, luego María Dolorosa, María Magdalena y finalmente San Juanito.

El recuerdo de la pasión infundía un verdadero dolor y auténtico recogimiento. Los padres de familia azotaban a sus hijos pidiéndoles ayudar a llevar el sufrimiento de Jesús, los sacerdotes se flagelaban igual que algunas personas piadosas; el ayuno y abstinencia eran severos.

En casa de los mayordomos (4) se servía a todo cristiano que se acercaba los 7 chupes y 7 dulces. El adorno de las andas se hacía de una forma muy peculiar con un tejido cuidadoso de ramillas de arbustos aromáticos como el arrayán, el romero y el cedrón que iban de fondo, encima flores de torona (5), concluían el arreglo farolitos y banderitas de papel cometa. Eran los muchachos quienes se encargaban del anda de San Juan y lo llevaban y traían con movimiento y cierto desaliño, reflejando su espíritu innovador y travieso. Solo el anda del Señor del Sepulcro se arreglaba en la iglesia.

El sábado se celebraba las ceremonias del fuego, de la luz y del agua, como vigilia pascual. El domingo antes del alba, se realizaba la Eucaristía de Pascua de Resurrección con mucho júbilo y la procesión en la que Jesús Resucitado, la Santa Cruz y María Magdalena recorrían las calles del norte de la ciudad y María la Dolorosa con San Juan, las del sur, el reencuentro se realizaba, como hasta hoy en la parte media de la plaza, en la calle Real; Jesús hace el saludo a su madre tres veces, María le contesta, se reúnen, a la Virgen le cambian el manto negro por otro de color y continuaban hacia el templo cuando el sol hizo ya su luminosa aparición.

Para todas las procesiones las familias preparaban alfombras de flores con ramillas y semillas naturales como la de romaza  (6), los acompañamientos se hacían con velas encendidas y las señoras se cubrían con mantones de gasa. Las campesinas traían flores de sumaychuncho (7), y de los balcones caían pétalos multicolores de rosas y demás flores de jardín.

Finalizada la última procesión, como cosa del pueblo se realizaba “la quema de Judas” en un árbol de layán y leían un largo y gracioso testamento de cosas ficticias que aludían a los parroquianos.

El domingo de Pascua es día de fiesta y todos en casa preparan pachamancas para celebrar el triunfo de la vida sobre la muerte.

(1)   La Isla. Pampa siempre verde que a veces quedaba aislada con la crecida del río Mantaro.
(2)   Santísimo. El mismo Dios; cuerpo, sangre, alma y divinidad.
(3)   Monumento Eucarístico. Altar especialmente preparado para el Santísimo.
(4)   Mayordomos. Personas encargadas del adorno de las andas de tal o cual imagen.
(5)   Torona. Gramínea silvestre que crece a orillas de los riachuelos, cuya inflorescencia es como un penacho de plumaje.
(6)   Romaza. Hierba silvestre de semillas abundantes, muy reunidas que cuando maduran son de color marrón rojizo.

(7)   Sumaychuncho. Florecilla silvestre que crece en las inmediaciones del nevado Huaytapallana por esas temporadas.