lunes, 29 de abril de 2013

Sirenas amazónicas y "yakurunas"



Según la creencia popular, los testimonios orales y tradiciones escritas; en los lugares desolados de la selva amazónica donde abundan fuentes de agua habitan unas mujeres extraordinarias a quienes llaman sirenas. Las sirenas se caracterizan por tener desde la cintura,  en lugar de las extremidades inferiores, una larga y escamosa cola de pez; de la cintura hacia arriba, un cuerpo humano, cabellos largos y rubios, ojos azules, piel  blanca y el torso desnudo cuyos senos son cubiertos disimuladamente con sus largos cabellos sueltos.

También existen testimonios de personas que aseguran haber tenido contacto con ellas mostrándose más bien con características humanas solamente; pero actuando con seductoras insinuaciones para que su víctima ingrese al agua con ella. Las sirenas pueden adular y engañar al varón para llevárselas a las profundidades del río. Algunas personas afirman que su atracción hipnótica es tal que quienes son encantados terminan levantándose por las noches de sus camas y se dirigen a la fuente de agua con la idea de arrojarse en ella.

La versión masculina de las sirenas son los yakurunas, los mismos se sienten atraídos por las mujeres y las cortejan; las visitan en sus casas llevándoles regalos (peces). Se atreven a seducirlas sin importar que ellas tengan marido y las inducen a  llevar una relación adúltera, ocultando su identidad de "hombres del agua".

Muchas personas de edad avanzada aseguran haber visto en tiempos pasados a extrañas y bellas mujeres bañándose en el río o sentadas en rocas o troncos que afloraban del agua. Afirman que era común observar a estos seres a lo largo del río y en las lagunas o "cochas" en lejanas épocas, cuando recién se poblaba la amazonia y no existía mucho disturbio por la actividad humana en las fuentes de agua. El común denominador de estos casuales encuentros es que los testigos, mientras navegaban por el río, podían divisar a lo lejos una mujer sentada sobre las rocas o troncos lavándose o arreglando su cabellera; pero siempre mirando en dirección opuesta al de ellos, quienes admirados y en el intento de acercarse para verla con más claridad, causaban la huida de la sirena quien se arrojaba a las aguas del río antes de que aquellos puedan acercarse.

Muchas personas sostienen que la desaparición de sus parientes en las aguas de los ríos no se debe al ahogamiento; sino más bien a secuestros causados por las sirenas, quienes se llevan a la víctima a sus dominios bajo el agua manteniéndolos cautivos por el tiempo que ellas consideran necesario.



Los síntomas evidentes de las personas que tuvieron contacto con las sirenas se traduce en malestar, fiebre, dolor de cabeza y susto que luego debe ser sanado por los curanderos, quienes tienen que soplar humo de tabaco por todo el cuerpo de la víctima para lograr que se curen. También algunos tienen pesadillas donde presuntamente la sirena se les revela; es decir que se les presenta en el sueño y entabla conversación con ellos.


Algunos informantes aseguran no haber visto a la sirena pero si haber escuchado sus hermosos y melodiosos cantos provenientes de algún lago, río o arroyo durante las noches de luna llena. Los cantos van acompañados de sonidos de guitarra, mandolina o arpa.

Se habla de personas capaces de introducirse en los ríos y lagos a voluntad para poder convivir con los seres de sus aguas. Ellos son los brujos o hechiceros que tienen pleno conocimiento de estos misteriosos seres y de su forma de vida; así también disponen de los secretos de cómo ingresar y salir a voluntad de esos mundos acuáticos. Se habla de pactos que los mismos hacen con estas entidades, que al parecer les brindan poderes curativos o de otra índole. Se asegura que una vez que una persona ingresa al agua, bajo el encantamiento de la sirena, se encuentra con un mundo extraordinario donde hay ciudades y personas que viven cómodamente; donde la boa de agua (anacondas), los lagartos (caimanes), los lobos de río (nutrias), las tortugas y otros animales acuáticos obran como personas compartiendo el hábitat con las sirenas. Lo mismo sucede en los grandes lagos.



Se considera que las sirenas son dueñas de los recursos ictiológicos. Son la "madre del agua", la "madre de la cocha" o la "madre del río". Ellas son las que cuidan de los peces y evitan la pesca sin su autorización. Son ellas  las que castigan he impiden que algunos puedan pescar más de los debido, castigándoles con la “mezquindad de su pesca”, haciéndoles desaparecer las redes de pesca, causando fuertes remolinos o causando mal tiempo que ahuyenta a los pescadores del lugar.

La cosmovisión amazónica concibe a la sirena como un espíritu del agua que tiene una personalidad ambivalente ya que puede ser generosa y maligna según su estado anímico producto de la interacción con los seres humanos que son de su agrado o no. La sirena es generosa con los que aprovechan racionalmente los recursos ictiológicos y con los que logran captar su atención amorosa; pero es dañina con las personas que invaden su espacio sin permiso y abusan en la explotación de los recursos del río, o contra aquellos que revelaron los secretos que le fueron celosamente confiados. Es una entidad que adopta ciertos comportamientos propios de los humanos como es la lujuria, la ira, el egoísmo, la obsesión, el engaño, el secuestro, la exigencia, la adulación, el enamoramiento y la venganza. Estas características evidencian que en su construcción ha existido una fuerte intencionalidad por humanizar a dicho espíritu.



Pese a que los orígenes de esta entidad todavía no son comprensibles el mito tiene un denominador común en los muchos lugares del mundo donde existe: morfología híbrida,  el aspecto bello, el poder hipnótico y su existencia acuática. Al margen de las especulaciones intelectuales sobre las sirenas; existen algunas experiencias extrañas de muchos testigos que no pueden ser explicadas sin considerar lo mágico y extraordinario del fenómeno y que escapa al entendimiento racional de nuestra cultura actual.

En la cosmovisión amazónica sobre la existencia de los espíritus del agua existe una clara connotación ecológica vinculada al aprovechamiento racional de los recursos ictiológicos a través de una cosecha sostenible exigida por estos seres acuáticos; quienes fijan periodos de cosechas y periodos de veda que, al ser contravenidas, obligan a la sanción respectiva.

Lo cierto es que ligado al mito de las "sirenas" y "yakurunas" existen valiosos mensajes orales de ética y moral ecológica relacionados con el respeto y el uso racional de los recursos hidrobiológicos que se fueron transmitiendo a través de generaciones y desde tiempos inmemoriales en toda la Amazonía producto de una filosofía que concibe a las fuentes de agua como importantes y desconocidos mundos paralelos que merecen ser respetados y protegidos.

martes, 9 de abril de 2013

Las heroínas Toledo: recopilación bibliográfica


Uno

“Una vez depuesto el Virrey Pezuela, el Jefe de Estado Mayor, Canterac, dispuso que Ricafort volviese a la sierra donde continuaba la agitación de los indígenas, excitados por la matanza de Cangallo y de Huancayo y donde Aldao, con actividad digna de encomio, secundado por Otero y otros jefes peruanos, hacían con sus correrías todo el daño posible a sus enemigos e interceptaban las comunicaciones con la costa. Como las fuerzas que disponía Ricafort fuesen reducidas se ordenó a Valdez que saliese con 1,200 hombres en dirección al Valle del Mantaro.

El 3 de Marzo las tropas del primero habían dispersado en las cercanías de Concepción a una montonera, pero hallándose el país alzado, prefirió situarse en Izcuchaca, a fin de defender aquel paso y aguardar los refuerzos esperados. Estos llegaron bien pronto y, unidos ambos jefes, determinaron cruzar el río y pasar a la margen izquierda, tendiendo un puente de maromas, por el lado de Concepción. No lo hicieron a mansalva, porque los indios, a los cuales animaban las hermanas Toledo, patriotas decididas que lo sacrificaron todo por la causa de la libertad, les opusieron tenaz resistencia. Al fin lograron entrar en el pueblo que encontraron casi desierto, por haber huido casi todos sus habitantes. De Concepción pasaron a Ataura, más al norte y en la misma banda del río, donde cerca de 4,000 indios intentaron oponerse al paso de los realistas que, enardecidos por el combate, dejaron tendidos en el campo a más de cuatrocientos.”(*)

(*)VARGAS UGARTE, Rubén, S.J. “Historia General del Perú”, Tomo VI, Ed. Milla Batres, Lima, Perú, 1971. Pág. 116-117

Anotaciones personales:

-          El 3 de marzo hubo un enfrentamiento armado cerca de Concepción entre Ricafort y una montonera patriota.
-          La acción de cruce del puente por el lado de Concepción ocurrió después que Ricafort estuvo en Izcuchaca y entró en contacto con los refuerzos de Valdez y eso sólo pudo ocurrir en fecha posterior de 25 de marzo de 1821 en que Valdez salió de Asnapuquio hacia la sierra central por orden de Canterac.

-           Inmediatamente después de las ocurrencias del puente y el ingreso de los realistas a Concepción se llevó a cabo el combate de Ataura el 12 de abril de 1821.

-          La acción de las heroínas Toledo no fue el 3 de marzo ya que Ricafort se reunió con los refuerzos que comandaba Jerónimo Valdez en la localidad de Mito el 9 de abril de 1821.

Dos

“4.2.1 Acciones de Concepción
5.4.2.1.1 Ricafort sorprende a Aldao, 3 de Marzo.

El sanguinario Ricafort volvió de Lima por la ruta de Canta con destino al valle de los huancas. Cuando llegó a Concepción sorprendió una partida de caballería de Aldao; mató cuatro hombres y tomó prisioneros otros tantos y se apoderó también de una pieza de artillería (3 de marzo de 1821). El encuentro –según Sanabria- fue al pie del cerro de Alapa donde los guerrilleros ofrecieron férrea resistencia (Historia de Urin Huanca, p. 100).

Luego como vio que estaba alzado todo el valle, optó por retirarse a Izcuchaca a fin de contactarse con Huancavelica y Huamanga y, a la vez, esperar a Jerónimo Valdez. Parece que esta vez quiso cambiar de táctica usando la diplomacia, pues, a su paso por Huancayo emitió un bando (19  marzo) dirigido a los moradores del valle del Mantaro pidiendo disculpas por el saqueo de casas en la campaña anterior. Emitió también un comunicado desde Colca (29  marzo) a raíz de haberse hallado mutilada a una mujer y prometió sancionar al culpable; promesa que cumplió, pues mandó fusilar a un soldado realista, autor del crimen. Sabedor del avance de Valdez, volvió de Izcuchaca con dirección al valle.

5.4.2.1.2 Valdez y Ricafort atacan a Concepción. El heroísmo de las Toledo. 10 de Abril

El coronel Valdez vino de Lima por la ruta de San Mateo; llegó a Yauli el 22 de marzo y permaneció allí hasta los primeros días de abril. Una vez recuperado del cansancio prosiguió su viaje hacia el valle de Jatunmayo. Se encontró con Ricafort en el pueblo de Mito (9 abril). Allí acordaron dirigirse a Concepción utilizando el puente Balsa, pero la guerrilla de Concepción en número de 80, le opone tenaz resistencia en el referido puente (10 de abril de 1821). A causa de ello, los realistas pierden cuatro hombres; y los concepcioninos, tres. Jerónimo Valdez sufre el primer golpe serrano.

Según varias versiones, “María e Higinia Toledo” residían en Concepción de Achí junto con su madre Cleofé de Toledo. Sabedoras de la intención de Ricafort y Valdez de querer transponer el puente Balsa, ellas, en compañía de un grupo de achinos debilitaron las cadenas o cables del puente sin que nadie pudiera sospechar nada.

5.4.2.2
La Acción de Ataura (Jauja)

Ricafort y Valdez, después de incendiar a Concepción, prosiguieron su marcha hacia Jauja. Cuando se hallaban a tres kilómetros de dicho pueblo, se dieron con la sorpresa de que 4,000 guerrilleros les esperaban apostados en las colinas de Ataura en son de guerra (12 abril).”(**)

(**)CASTRO VASQUEZ, Aquilino. “Hanan Huanca, historia de Huanca Alta y de los pueblos del valle del Mantaro”, Ed.Stella, Lima, Perú, l992. Pág. 283-284

Tres

4. COMBATE  DEL 3 DE MARZO DE 1821

“Germán Leguía y Martínez narra la acción así:
Cerca de Jauja, impúsose de que sus adversarios habían abandonado la zona de ese partido y del de Huancayo, para acantonarse en el Cerro, que era a la sazón su cuartel general; y de que, por tanto, el camino hacia la gran mesa encontrábase, no sólo abierto, sino poco menos que desguarnecido.

No había, en efecto, para estorbarle el paso, más que un destacamento de caballería, instaurado por Aldao en Concepción, ascendente a un centenar escaso de hombres, allí puesto de mera observación, o tal vez base y núcleo de los indígenas del valle, que como sus congéneres de Tarma, Jauja y Huancayo, se habían sublevado y estaban completamente decididos por la causa de la independencia.

El 2 de marzo a media noche, púsose Ricafort en marcha hacia el pueblo referido (Concepción) con toda clase de precauciones a fin de presentarse por sorpresa; medida que si era necesaria para desbaratar el insignificante número de patriotas le economizaría por lo menos el gasto de fuerza y sangre exigida por toda resistencia.

A las tres de la matrugada del 3 de marzo de 1821 cuando el pequeño escuadrón hallábase dormido, y por supuesto descuidado, a causa de no haber tomado señal ni anuncio de ningún próximo enemigo, los realistas entraron sigilosamente en Concepción y asaltaron por diversos puntos el cuartel en que aquél habíase alojado, y sin brindar el menor espacio para cualquier acción; consumados así de un solo golpe el bien planeado y facílicimo triunfo. Sin embargo los primeros disparos despertó al pueblo y enterados del asalto, se movilizó la guerrilla en defensa de la pequeña y única fuerza dejada en el valle; la confusión y el desorden que se ocasionó en la obscuridad produjo numerosas bajas entre los patriotas alzados del pueblo que se defendió sólo con escopetas y rejones.

5. LAS HEROINAS TOLEDO.

Tres semanas después de la sorpresa de Concepción, ocurrida el 3 de marzo, el 24 del  mismo mes, llega al cuartel general de Asnapuquio, por senderos extraviados, usado sólo por los veloces chasquis, pliegos cerrados enviado por el desesperado Ricafort pidiendo apoyo urgente por encontrarse amenazado simultáneamente del lado de Cerro de Pasco por Aldao y desde Huamanga y Huancavelica por los montoneros de Huanta y Cangallo que buscaban la revancha ansiosos de vengar los crímenes cometidos por ellos.

La reacción del mando realista fue inmediata; al día siguiente 25 de marzo, salían del campamento de Asnapuquio con destino a la sierra central, el coronel Jerónimo Valdés, jefe del estado mayor del ejército español conduciendo un destacamento de 1,200 hombres

El 9 de abril, mientras Valdés partiendo de Huaripampa, avanzaba de norte a sur por la margen derecha en busca de Ricafort, éste lo hacía de sur a norte encontrándose en el pueblo de Mito. Avanzaron resueltamente para ocupar Concepción, cruzando la zona pantanosa de la Huaycha.

Entre tanto los pobladores de le región cruelmente castigados por los españoles cada vez que pasaban por ella, se mantuvieron en constante alerta para huir o defenderse; así desde el momento en que ellos pisaron el valle, se extremó el alerta y la vigilancia; pronto llegaron mensajes que indicaban con precisión la presencia de Valdés y Ricafort. En Concepción se había preparado con toda oportunidad para defenderse agresivamente del enemigo recordando lo sucedido el 3 de marzo con el escuadrón dejado allí; era pues necesario no dejarlos entrar en la ciudad. Las Toledo se dedicaron a reunir personal para organizar la defensa del puente.” (***)

(***)MENDOZA MELENDEZ, Eduardo: “La Independencia”. Ed. Santa Bárbara, Lima, Perú, l999. Pág. 71-72.

martes, 2 de abril de 2013

Edelmira del Pando, promotora de la educación física femenina












Del libro "Mujeres ilustres para la educación del Perú" de Jorge Camacho. Ed. Carpena, 1969

La provincia de Concepción, del histórico Departamento de Junín, fue la cuna de esta admirable mujer peruana, hábil maestra de innata y profunda vocación pedagógica, de férrea voluntad y de clara visión renovadora.


Nació el 22 de mayo (1886*) mes en que los verdes campos de su tierra natal se cubren de flores; ella fue una flor más en los jardines de la Patria.

Fueron sus padres el señor don Juan del Pando y la señora R. Edelmira Mendizábal, quienes cuidaron de la educación de su hija predilecta que, desde muy  niña manifestó una decidida vocación para el magisterio; hasta el punto que, contando apenas con quince años, fundó un colegio en Concepción que funcionó por espacio de un lustro. Antes había obtenido su diploma de maestra de Primer grado y posteriormente el de Segundo grado.

En 1912 se trasladó a la ciudad de Tarma donde fundó y dirigió un nuevo plantel en el que se educaron, durante tres años, las hijas de las mejores familias de esa bella y pintoresca ciudad.

En el año 1915 dejó la ciudad de Tarma y se instaló en la capital de la República. Su vocación pedagógica y su experiencia de maestra plenamente formada las ofrendó nuevamente a su patria, educando a varias generaciones de la juventud femenina limeña durante veintitrés años. Su espíritu abierto a todas las innovaciones pedagógicas acrecentó su prestigio de gran maestra formada en la lectura de libros y revistas especializadas que alentaron las iniciativas de su infatigable labor docente.

En Lima fundó el “Colegio Peruano de los Sagrados Corazones”. Ya este colegio había funcionado en la ciudad de Tarma desde 1898; trasladado a Huancayo en 1910, reapareció en 1915 en la propia capital de la República.

En Tarma su matrícula anual había ascendido a 150 alumnas; en Huancayo a 180; en la Capital, desde sus primeros años de funcionamiento, superó el millar; contribuyendo a la Educación Nacional con la formación de maestras diplomadas para el magisterio de enseñanza primaria que salieron a desempeñar sus puestos en las escuelas oficiales. Sus métodos pedagógicos se fueron perfeccionando cada año, colocándose a la altura de las nuevas conquistas y adelantos de la técnica de la Pedagogía. Se distinguió este plantel por su material de enseñanza, específicamente su colección de mapas de alto relieve, especialmente los referentes a nuestros departamentos y provincias.

Fue este colegio uno de los primeros planteles femeninos de la Capital que propugnaron el método objetivo efectuando excursiones frecuentes a fábricas y lugares históricos.

Su Biblioteca Escolar para uso de profesoras y alumnas; las conferencias y charlas semanales que propugnó siempre; su periódico en el que colaboraban las maestras y se entrenaban las alumnas en las faenas del periodismo; sentaron las firmes bases del gran colegio que subsiste ahora con el ilustre nombre de su fundadora y en la las nuevas maestras, que hoy la dirigen y enrumban,  se inspiran en el mensaje elocuente que dejó la maestra insigne con su vida y con su obra.

Y, algo digno de subrayar al recordar a la gran educadora Edelmira del Pando, es la preferencia que otorga a la vida deportiva para procurar la cultura integral de sus alumnas; haciendo brillar su Colegio en campeonatos escolares en el Estadio Nacional y creando un curso vocacional para la especialización en las artes manuales.

Las alumnas del colegio, que dirigiera esta ilustre educadora, ganaron en 1923 el Primer Campeonato Femenino de Vóley. Y la insigne maestra auguraba: “Día vendrá en que el Estadio Nacional se verá repleto de muchachas en traje de deporte”. En 1938, quince años después, de cumplieron estas hermosas palabras; en el mes de setiembre del referido año tenía lugar la Primera Presentación Gimnástica Escolar Colectiva. Dice una de sus biógrafas: “Sus ojos mortales no pudieron contemplar tan fausto acontecimiento; la insigne maestra se había ausentado para siempre”.

El 17 de mayo de 1938 en la Clínica del Hospital Arzobispo Loayza, rodeada de fieles exalumnas que lo veneraban, se durmió para siempre. Entre esas exalumnas estaban las ahora distinguidas maestras Aurora Tejada Barba y Violeta Merck Gonzalez.

 * Único dato agregado por el autor del blog.


lunes, 25 de marzo de 2013

"Memorias del corazón", Consuelo Arriola reinicia el vuelo



Cuando en noviembre de 2008, la maestra y  amiga Consuelo Arriola Jorge, a quien conocí hace bastante tiempo atrás en los trajines de esparcir luces y buenos ejemplos en las estudiantes de la I.E. “Heroínas Toledo”,  publicó su primer libro de cuentos El vuelo de la paloma, escribí un comentario previendo que era el inicio de un gran desempeño personal en el quehacer literario de Concepción y nuestra región. Hoy su breve obra lo hace merecedora de hallarse incluida en variadas antologías de la literatura regional y Memorias del corazón (2013), su segundo libro de cuentos, corrobora las sobresalientes virtudes de su autora y mis humildes augurios.

 Memorias del corazón nos presenta ocho cuentos asidos del trajín cotidiano de cualquier humano común, sencillo, vulgar que, mediante el hilván que despunta el ingenio de la autora, entrecogen, conmueven, sorprenden. Sus temas son los del diario acontecer y porfiadamente frecuentados: el amor, las ilusiones de juventud, la nostalgia por los años maravillosos, las frustraciones con que nos paga la realidad; pero nada de lo escrito por Consuelo puede ser barato. Su versatilidad en el manejo de los recursos expresivos y el entretejimiento acucioso de la trama vivifican su estilo; sus cuentos, entonces, toman aires nuevos, se intensifican, terminan arrastrándonos. Distante de la sensiblería, nos presenta una visión del amor que es compostura de la vida con su carga de sueños, de vigilias constantes, de contratiempos y despertares agobiantes. Despojada  de ideologías sociales restrictivas deja discurrir los conflictos con naturalidad, evita las interpretaciones maniqueas y cuando inflige sus intempestivos remates nos deja, inquietos, el deseo de hurgar el más allá de sus historias.

 En Un día después de la primavera los dos narradores se profesan secretamente una expectante devoción que en la adolescencia nació sin alas; ambos intentaron desplegar su trayecto por separado y fracasaron; ahora cada uno es consciente que la edad ya no es oportuna,“si sabes lo que es la juventud es porque ya pasó por tu puerta” se dice él; mientras,ella: “La vida es como un bosque solo puedes ingresar hasta la mitad, porque después ya estás saliendo”. El reencuentro ocurre. Él atina a entregarle un regalo. Ella siente que es el obsequio ideal. Después retoman sus propias sendas. Prosiguen  ansiosos, pero cómodos en su silente fervor. Y es así porque el amor es alimento que solo se comparte entre dos con mieles, hieles, cuidados y rasguños. Si individualmente fomentaron sus ilusiones fue tal vez para sentirse vitales, para creer cada uno que son dignos de felicidad y paliar el sabor de sus amarguras. Rondarán siempre lo mismo.

 Memorias del corazón, Tentación y Decisión final presentan perspectivas disímiles del amor y culminan inusitadamente por donde menos sombras proyectaba el ramaje: la confirmación de los recuerdos más apreciados de un amor largamente perdido, el descubrimiento de la verdadera identidad de un padre misterioso, el suicidio simbólico de un amante desesperado. Tampoco deja de lado el componente mágico de nuestras vidas: en Rita y Camino al cielo rescata viejas tradiciones de brujas y fantasmas; pero los presenta con rasgos de ironía social. Una mirada para Mariluna y Plan de fuga N° 2  toman nota hechos que pueden ser espejos de lo real: la conveniencia o la soledad de la dama rica, el engaño o la tenacidad del pobre; en ellos percibimos brisas y ráfagas.
Para satisfacción nuestra, los amantes de la literatura de gran difusión o la menos difundida, porque se circunscribe a nuestros ámbitos regional o local, Memorias del corazón, es una colección de cuentos breves, estéticamente bien planteados y de temática humana y social que fortalece el impulso que Consuelo Arriola tomara con El vuelo de la paloma, su libro primero.

martes, 19 de marzo de 2013

Apuntes sobre "La mujer concepcina...", nuevo libro de Jesús León Gonzales



Los libros son siempre gratos compañeros de los viajes solitarios, de las noches insomnes, de los días lluviosos y demás circunstancias en las que, en lugar de matar el tiempo, se quiere más bien iluminar el intelecto. Por consiguiente, me alegra leer una nueva publicación del profesor Jesús León Gonzales a quien considero un concepcionista entendido y agudo. Los muchos años que lleva dedicado a escribir sobre la tierra que nos cobija le confieren autoridad y prestigio; creo que sus aportes al conocimiento de nuestra historia local son su virtud, su pasión y su gran mérito.

Pero el profesor León nunca deja de ser polémico y a esos aspectos controversiales de su libro quiero dedicar estas líneas. Asumo el disentimiento como derecho y recurso de expresión libre porque tengo saber, experiencia e intelecto de los cuales me hago responsable y los expongo para que el intercambio sincero de ideas nos permita aprender y corregir, si fuera posible. Dejo claro que nunca he profesado ese tipo de crítica ácida que vierte saña condenatoria contra las personas por el solo hecho de ser diferentes o pensar con autonomía.

¿Concepcionino o Concepcino?

Los procedimientos derivativos para el gentilicio de Concepción nos permiten aceptar como gramaticalmente válidos concepcionino, concepcionense, concepcionero, concepcionista y; excepcionalmente concepcino, donde se omite los dos últimos fonemas del topónimo (Concepción) y se hace apócope con el sufijo gentilicio ino. El señor León no está equivocado al respecto. Pero para los usos de la lengua también existen criterios de corrección idiomática que fueron establecidos justamente para evitar que a cada quien se le ocurra, a su antojo, crear una nueva palabra y así convertir al idioma en un tumulto de voces incomprensibles. El criterio de autoridad establece que es correcto lo que está dictaminado por una entidad oficial de la lengua y, en este caso, el diccionario de la RAE tiene registrado el gentilicio concepcionino como propio de nuestra provincia. Otro criterio importante es el de la aceptación social y, en este caso, también, es concepcionino el gentilicio que nos atribuimos en predominante mayoría. Usar un neologismo porque parece exquisito o porque lo sugiere una persona docta pero desinformada de nuestro entorno socio cultural,  es un implante innecesario; desentona.

El señor León es amo de lo que afirma y escribe, tampoco se le puede poner una camisa de fuerza para que comparta nuestro parecer. Lo que aquí manifiesto es solo una aclaración; y por seguro, nosotros seguiremos siendo concepcioninos ahora y siempre, a través de los tiempos, hasta el último suspiro.

Los anacronismos

En el primer párrafo de su ensayo nos advierte no caer en anacronismos y se toma el trabajo de aclarar el sentido de la palabra. Buen inicio y propuesta inteligente, además. Pero, después de mucha tinta, el señor León cae en la misma postura errónea contra el cual nos había prevenido. Me permito sustentar, en oposición a su comentario, que: ni nuestras esforzadas rabonas eran tales por ser seguilonas o por ir a la cola, ni las valerosas cantineras eran vulgares copetineras. Sobre el tema,  escribí un artículo hace ya más de tres años que trascribo textualmente:

“En la acepción militar una cantina no es una taberna; sino un lugar donde pueden encontrar bebida, alimento y hasta menaje de enfermería. De México al resto de América, las ‘cantineras’ eran las mujeres de los soldados de tropa, la mayoría indígenas, que acompañaban a los ejércitos para servir la bebida y el rancho. Pronto sus servicios se hicieron urgentes porque asumieron la preparación y el aprovisionamiento de comida, el agenciarse del forraje para los caballos y las mulas, el traslado del bagaje de la guerra; así como la atención de los heridos y enfermos. Los oficiales pudieron percibir que la presencia de estas legendarias y bravas mujeres garantizaba también la disminución de la deserción y les permitió su presencia, en casos, con el acompañamiento de sus hijos menores. Cuando sus hombres morían en combate, podían tomar otro compañero y a veces coger las armas del caído para participar de la guerra. En ocasiones, no fueron sólo las esposas, sino también concubinas, hermanas y madres que marchaban tras la tropa al cuidado de sus seres queridos.

Las cantineras participaron de la lucha por la independencia en todos los países de América hispana; otros apodos que les endosaron fueron: ‘soldaderas’,  ‘vivanderas’, ‘adelitas’.

En el Perú eran conocidas como ‘rabonas’; motejo que el poeta de la independencia, Mariano Melgar, registra en sus crónicas haciendo referencia a que los  caballos sin cola eran conocidos como rabones y como, en un inicio, estas mujeres no eran aceptadas junto a la tropa y las castigaban cortándoles las trenzas, por analogía, ellas también eran rabonas; así las bautizaron y así  fueron inmortalizadas”.

Las lenguas evolucionan y muchos términos que hoy empleamos con un sentido determinado, no significaron lo mismo en épocas pasadas. Las opiniones presentes, emitidas con conceptos actuales, sobre hechos pasados acontecidos en un contexto social, histórico y cultural distinto configuran anacronismos que debemos evitar. El autor no los obvia a pesar de habernos anticipado sobre sus riesgos.

El parentesco dudoso

Todas las biografías que sobre el ilustre maestro José Antonio Encinas Franco tengo a mi alcance, registran que su esposa en segundas nupcias era la dama concepcionina Rita Edelmira del Pando Mendizábal. A fuerza de empecinamiento, logré obtener hace poco un libro con el título Mujeres Ilustres del Perú para la educación Nacional, de don Diego Camacho, ediciones Carpena, publicado en 1969; que contiene la, hasta ahora, biografía más extensa que he podido leer sobre la referida dama y destacada maestra de nuestra tierra. En él se menciona que los padres de Edelmira del Pando fueron Juan del Pando y R. Edelmira Mendizábal; nombres que no coinciden con los que el profesor León anota y luego los utiliza para arrogarse un vínculo familiar con su patronímico Gonzales. También en el libro Encinas, maestro del Perú, de Danilo Sánchez Lihon, editorial Derrama Magisterial, publicado en 1999, el autor registra el apellido Mendizábal como el materno de doña Rita Edelmira, con el adicionamiento de que la recopilación de su información está basada en entrevistas a doña Aurora Encinas de Zegarra, hermana del ilustre maestro José Antonio y a Gloria Aurora Zegarra Encinas, sobrina actualmente viva de nuestro personaje. Solo me queda invocar a que el profesor León muestre las evidencias que validan sus afirmaciones.

¿Acusador o acusica?

No lo dice textualmente pero su ambigüedad apunta a que entendamos que, en el caso del fallecimiento de la señora Doris Mendoza Paredes, hubo irresponsabilidad y aprovechamiento político de las dos últimas gestiones municipales al declararla heroína, título que no le corresponde.

Tuve el honor de ser el encargado de dar lectura pública, durante el entierro de la mencionada dama, de una Resolución de Alcaldía donde se le declaró “Mártir y defensora de la ecología de Concepción”. Mártir designa a una persona que muere o padece excepcionales sufrimientos por defender una causa o principio, y ese reconocimiento era merecido. Es en la gestión del actual alcalde cuando en 12 de noviembre de 2011 se emite una ordenanza declarando feriado laborable en la provincia, el día 16 del mismo mes “por los acontecimientos de Lastay donde falleció la señora Doris Mendoza Paredes, heroína de Concepción”.

“Lo justo es lo justo y lo necesario es lo necesario” repite con frecuencia un personaje de nuestra radiofonía local. El aprovechamiento político viene de quienes exceden la dimensión de lo justo y necesario y tratan de figurar utilizando la manipulación, la impostura y la tergiversación interesada. Mal oficio aquel de acusar liando vagas generalizaciones.

Su flaqueza

Escribir para difundir cultura es una maravillosa labor; pero tiene que ser trabajo responsable y de calidad. Escribir es expresar lo que pensamos haciendo uso de un código gráfico y ese código tiene reglas que deben respetarse. Un texto escrito tiene contenido y expresión, fondo y forma; no bastan las ideas, los argumentos, los conceptos; es necesario el equilibrio de los mismos con la precisión del lenguaje, la sintaxis correcta y la ortografía bien cultivada. Cuando un escritor descuida la forma, sus ideas pierden calidad y su obra se demerita. Para publicar un libro hay que saber realizar pacientes correcciones, confiar en el consejo de buenos colaboradores y esperar el fermento de las palabras después de muchas relecturas. No es la primera vez que objeto al señor León por esa dejadez, espero que algún día se tome en serio y haga verdaderos esfuerzos por superar sus limitaciones de estilo.

Termino mi comentario: tampoco se trata de que tengamos una mirada pesimista y pensemos que después de tan extensa recriminación ya nada rescatable vamos a encontrar. El libro tiene novedosos aportes e interesantes revelaciones, por tanto hay que leerlo reflexivamente y con una buena dosis de independencia intelectual.

lunes, 18 de marzo de 2013

Asamblea de gatos





Por: Antonio Ureta Espinoza

Un viejito se había hecho tarde para llegar a su casa. Estaba en medio del monte y no había dónde alojarse. Así, entonces camina y camina y encuentra una cueva. Se mete en la cueva y bonito tendiendo su poncho se pone a chakchar sacando las hojas de coca de su wallki,  mordisqueando la llipta para endulzar las hojas de coca que estaban algo amargas. Afuera estaba lloviendo. Entonces a media noche se apareció un gato negro con abrigo, entró en la cueva grande y sacó una mesa. Con sus lentes, con su sombrero, el gato parecía gente. Otros gatos de distintos colores también empezaron a llegar donde el tipo de abrigo. Entonces este, de pronto, golpeó la mesa.
-¿Ya están completos? –dijo.
-No –dijeron los otros-, falta de tal parte, de tal comunidad.
(¿Para qué habrá llamado a sesión?) –comentaba la mayoría.
Después:
-Ya estamos completos.
-Bien. Ahora todos me van a dar su informe, qué trabajo ha tenido cada uno. Qué cosas ha hecho –dice el jefe y, señalando a uno, le ordena:
-¡A ver, tú, confiésate!
-Yo -dice ese gato con algo de miedo-, vivo bien estimado dentro de la casa de mis amos.  Hago la limpieza, esa profesión hago, no tengo otro trabajo -dice.
Otros gatos informan casi lo mismo. Entonces el jefe, molesto se levanta:
-¡Esta gente no ha hecho ni una obra! Estaban sirviendo a su amo ¿no? Ya: ¡Bofetazos a todos! Tenía unos gatos que daban lapos, golpes, a los demás.
-¡Que pasen los otros! Usted ¿qué obra tiene?
-Señor, mi ama cocinaba un día patachi y en el momento que salió a comprar sal destapando su olla yo le he echado sapo, lagartija. Ella siguió cocinando y a la hora de comer, en el plato de su esposo salió el sapo y se pusieron a pelear: “¡Qué cosa has cocinado! ¡Qué es esto!”. No comieron, se aventaron los platos, se trenzaron a golpes hasta ensangrentar. Siempre le echo pelo, charamuska, a veces araña, guano, cualquier inmundicia le echo. Para que peleen.
-¡Eso se llama obra! ¡Este hombre ha trabajado muy, pero muy bien: aplausos! -todos los gatos aplaudieron-.
Te felicito. ¡Denle el asiento de oro!
A otro:
-¿Cómo es, usted cómo vive en la casa de su amo?
-Señor, yo vivo bien en mi casa, al hombre lo hice acercar con una mujer casada, a la mujer también lo hice juntar con otro hombre; se han peleado. Ahora todos les critican y les votan del pueblo. No viven bien porque el hombre casado con otra casada vive, perdió su hogar, no viven juntos.
-¡Viva! ¡Aplausos!
Otro más:
-Señor, yo en mi casa vivo tranquilo -dice-, me da que comer bien mi amo, no puedo quejarme. Ayudo, cojo las ratas, colaboro cazando los pericotes; yo me encargo de eso, no permito ningún bicho ni animal en la casa de mi amo -dice.
-¡Diablo! ¡Córtenle el rabo, denle chicotazos! –le cortan el rabo, le llueve chicotazos.
Así, todo esto pasaba en la sesión.
El hombre que estaba descansando en la cueva dice:
-Cómo es esto. Me asusto o no me asusto. Es un espanto esto. -Con tanta voluntad se sobrepone.
“¡Valiente! ¡Valiente!” –dice. Y como llevaba un barreno de la mina, lo avienta a la mesa. ¡Shan lan! Entonces todo se perdió. Recién pudo dormir tranquilo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Leopoldo Brizuela, ganador del premio Alfaguara 2012


El premio, dotado con 175.000 dólares, es considerado uno de los más importantes del ámbito hispano.

El escritor argentino Leopoldo Brizuela ganó este 26 de marzo por mayoría el Premio Alfaguara de Novela 2012 por su obra "Una misma noche". Su libro reflexiona sobre la dictadura argentina e intenta purgar una de las etapas más tenebrosas de la historia reciente de ese país.

El fallo de este premio estuvo a cargo la escritora Rosa Montero, quien presidió el jurado conformado por Montxo Armendáriz, Lluís Morral, Jürgen Dormagen, Antonio Orejudo y Pilar Reyes.

El grupo de escritores y críticos destacaron "el estilo admirablemente contenido del autor, quien, con economía expresiva, consigue crear un texto perturbador e hipnótico". La novela "indaga sobre la esencia del mal y la corresponsabilidad de cada uno en la violencia y la injusticia".

A través de una conexión por videotelefónica, Brizuela dijo que estaba "muy feliz" por este premio y señaló que hacía tiempo que quería escribir sobre este tema, porque "es la preocupación de mucha gente" en su país.

Leopoldo Brizuela (La Plata, Buenos Aires, 1963) es autor, entre otras obras, de"Tejiendo agua" (Premio Fortabat 1985), "Inglaterra. Una fábula" (Premio Clarín, 1999, y Premio Municipal de Buenos Aires), "El placer de la cautiva", "Los que llegamos más lejos" y "Lisboa. Un melodrama".

El ganador del Alfaguara ha traducido a Henry James, Flannery O'Connor y Eudora Welty, entre otros autores. Colabora habitualmente con los diarios Clarín y La Nación.

A la XV edición del Premio Alfaguara se presentaron un total de 785 manuscritos originales, lo que la ha convertido en la de mayor participación en la historia del premio. El mayor número de originales proceden de España (307), Argentina (143), México (108), Colombia (47), Estados Unidos (31), Chile (25) y Ecuador, también con 25. (Con información de EFE)