lunes, 25 de marzo de 2013

"Memorias del corazón", Consuelo Arriola reinicia el vuelo



Cuando en noviembre de 2008, la maestra y  amiga Consuelo Arriola Jorge, a quien conocí hace bastante tiempo atrás en los trajines de esparcir luces y buenos ejemplos en las estudiantes de la I.E. “Heroínas Toledo”,  publicó su primer libro de cuentos El vuelo de la paloma, escribí un comentario previendo que era el inicio de un gran desempeño personal en el quehacer literario de Concepción y nuestra región. Hoy su breve obra lo hace merecedora de hallarse incluida en variadas antologías de la literatura regional y Memorias del corazón (2013), su segundo libro de cuentos, corrobora las sobresalientes virtudes de su autora y mis humildes augurios.

 Memorias del corazón nos presenta ocho cuentos asidos del trajín cotidiano de cualquier humano común, sencillo, vulgar que, mediante el hilván que despunta el ingenio de la autora, entrecogen, conmueven, sorprenden. Sus temas son los del diario acontecer y porfiadamente frecuentados: el amor, las ilusiones de juventud, la nostalgia por los años maravillosos, las frustraciones con que nos paga la realidad; pero nada de lo escrito por Consuelo puede ser barato. Su versatilidad en el manejo de los recursos expresivos y el entretejimiento acucioso de la trama vivifican su estilo; sus cuentos, entonces, toman aires nuevos, se intensifican, terminan arrastrándonos. Distante de la sensiblería, nos presenta una visión del amor que es compostura de la vida con su carga de sueños, de vigilias constantes, de contratiempos y despertares agobiantes. Despojada  de ideologías sociales restrictivas deja discurrir los conflictos con naturalidad, evita las interpretaciones maniqueas y cuando inflige sus intempestivos remates nos deja, inquietos, el deseo de hurgar el más allá de sus historias.

 En Un día después de la primavera los dos narradores se profesan secretamente una expectante devoción que en la adolescencia nació sin alas; ambos intentaron desplegar su trayecto por separado y fracasaron; ahora cada uno es consciente que la edad ya no es oportuna,“si sabes lo que es la juventud es porque ya pasó por tu puerta” se dice él; mientras,ella: “La vida es como un bosque solo puedes ingresar hasta la mitad, porque después ya estás saliendo”. El reencuentro ocurre. Él atina a entregarle un regalo. Ella siente que es el obsequio ideal. Después retoman sus propias sendas. Prosiguen  ansiosos, pero cómodos en su silente fervor. Y es así porque el amor es alimento que solo se comparte entre dos con mieles, hieles, cuidados y rasguños. Si individualmente fomentaron sus ilusiones fue tal vez para sentirse vitales, para creer cada uno que son dignos de felicidad y paliar el sabor de sus amarguras. Rondarán siempre lo mismo.

 Memorias del corazón, Tentación y Decisión final presentan perspectivas disímiles del amor y culminan inusitadamente por donde menos sombras proyectaba el ramaje: la confirmación de los recuerdos más apreciados de un amor largamente perdido, el descubrimiento de la verdadera identidad de un padre misterioso, el suicidio simbólico de un amante desesperado. Tampoco deja de lado el componente mágico de nuestras vidas: en Rita y Camino al cielo rescata viejas tradiciones de brujas y fantasmas; pero los presenta con rasgos de ironía social. Una mirada para Mariluna y Plan de fuga N° 2  toman nota hechos que pueden ser espejos de lo real: la conveniencia o la soledad de la dama rica, el engaño o la tenacidad del pobre; en ellos percibimos brisas y ráfagas.
Para satisfacción nuestra, los amantes de la literatura de gran difusión o la menos difundida, porque se circunscribe a nuestros ámbitos regional o local, Memorias del corazón, es una colección de cuentos breves, estéticamente bien planteados y de temática humana y social que fortalece el impulso que Consuelo Arriola tomara con El vuelo de la paloma, su libro primero.

martes, 19 de marzo de 2013

Apuntes sobre "La mujer concepcina...", nuevo libro de Jesús León Gonzales



Los libros son siempre gratos compañeros de los viajes solitarios, de las noches insomnes, de los días lluviosos y demás circunstancias en las que, en lugar de matar el tiempo, se quiere más bien iluminar el intelecto. Por consiguiente, me alegra leer una nueva publicación del profesor Jesús León Gonzales a quien considero un concepcionista entendido y agudo. Los muchos años que lleva dedicado a escribir sobre la tierra que nos cobija le confieren autoridad y prestigio; creo que sus aportes al conocimiento de nuestra historia local son su virtud, su pasión y su gran mérito.

Pero el profesor León nunca deja de ser polémico y a esos aspectos controversiales de su libro quiero dedicar estas líneas. Asumo el disentimiento como derecho y recurso de expresión libre porque tengo saber, experiencia e intelecto de los cuales me hago responsable y los expongo para que el intercambio sincero de ideas nos permita aprender y corregir, si fuera posible. Dejo claro que nunca he profesado ese tipo de crítica ácida que vierte saña condenatoria contra las personas por el solo hecho de ser diferentes o pensar con autonomía.

¿Concepcionino o Concepcino?

Los procedimientos derivativos para el gentilicio de Concepción nos permiten aceptar como gramaticalmente válidos concepcionino, concepcionense, concepcionero, concepcionista y; excepcionalmente concepcino, donde se omite los dos últimos fonemas del topónimo (Concepción) y se hace apócope con el sufijo gentilicio ino. El señor León no está equivocado al respecto. Pero para los usos de la lengua también existen criterios de corrección idiomática que fueron establecidos justamente para evitar que a cada quien se le ocurra, a su antojo, crear una nueva palabra y así convertir al idioma en un tumulto de voces incomprensibles. El criterio de autoridad establece que es correcto lo que está dictaminado por una entidad oficial de la lengua y, en este caso, el diccionario de la RAE tiene registrado el gentilicio concepcionino como propio de nuestra provincia. Otro criterio importante es el de la aceptación social y, en este caso, también, es concepcionino el gentilicio que nos atribuimos en predominante mayoría. Usar un neologismo porque parece exquisito o porque lo sugiere una persona docta pero desinformada de nuestro entorno socio cultural,  es un implante innecesario; desentona.

El señor León es amo de lo que afirma y escribe, tampoco se le puede poner una camisa de fuerza para que comparta nuestro parecer. Lo que aquí manifiesto es solo una aclaración; y por seguro, nosotros seguiremos siendo concepcioninos ahora y siempre, a través de los tiempos, hasta el último suspiro.

Los anacronismos

En el primer párrafo de su ensayo nos advierte no caer en anacronismos y se toma el trabajo de aclarar el sentido de la palabra. Buen inicio y propuesta inteligente, además. Pero, después de mucha tinta, el señor León cae en la misma postura errónea contra el cual nos había prevenido. Me permito sustentar, en oposición a su comentario, que: ni nuestras esforzadas rabonas eran tales por ser seguilonas o por ir a la cola, ni las valerosas cantineras eran vulgares copetineras. Sobre el tema,  escribí un artículo hace ya más de tres años que trascribo textualmente:

“En la acepción militar una cantina no es una taberna; sino un lugar donde pueden encontrar bebida, alimento y hasta menaje de enfermería. De México al resto de América, las ‘cantineras’ eran las mujeres de los soldados de tropa, la mayoría indígenas, que acompañaban a los ejércitos para servir la bebida y el rancho. Pronto sus servicios se hicieron urgentes porque asumieron la preparación y el aprovisionamiento de comida, el agenciarse del forraje para los caballos y las mulas, el traslado del bagaje de la guerra; así como la atención de los heridos y enfermos. Los oficiales pudieron percibir que la presencia de estas legendarias y bravas mujeres garantizaba también la disminución de la deserción y les permitió su presencia, en casos, con el acompañamiento de sus hijos menores. Cuando sus hombres morían en combate, podían tomar otro compañero y a veces coger las armas del caído para participar de la guerra. En ocasiones, no fueron sólo las esposas, sino también concubinas, hermanas y madres que marchaban tras la tropa al cuidado de sus seres queridos.

Las cantineras participaron de la lucha por la independencia en todos los países de América hispana; otros apodos que les endosaron fueron: ‘soldaderas’,  ‘vivanderas’, ‘adelitas’.

En el Perú eran conocidas como ‘rabonas’; motejo que el poeta de la independencia, Mariano Melgar, registra en sus crónicas haciendo referencia a que los  caballos sin cola eran conocidos como rabones y como, en un inicio, estas mujeres no eran aceptadas junto a la tropa y las castigaban cortándoles las trenzas, por analogía, ellas también eran rabonas; así las bautizaron y así  fueron inmortalizadas”.

Las lenguas evolucionan y muchos términos que hoy empleamos con un sentido determinado, no significaron lo mismo en épocas pasadas. Las opiniones presentes, emitidas con conceptos actuales, sobre hechos pasados acontecidos en un contexto social, histórico y cultural distinto configuran anacronismos que debemos evitar. El autor no los obvia a pesar de habernos anticipado sobre sus riesgos.

El parentesco dudoso

Todas las biografías que sobre el ilustre maestro José Antonio Encinas Franco tengo a mi alcance, registran que su esposa en segundas nupcias era la dama concepcionina Rita Edelmira del Pando Mendizábal. A fuerza de empecinamiento, logré obtener hace poco un libro con el título Mujeres Ilustres del Perú para la educación Nacional, de don Diego Camacho, ediciones Carpena, publicado en 1969; que contiene la, hasta ahora, biografía más extensa que he podido leer sobre la referida dama y destacada maestra de nuestra tierra. En él se menciona que los padres de Edelmira del Pando fueron Juan del Pando y R. Edelmira Mendizábal; nombres que no coinciden con los que el profesor León anota y luego los utiliza para arrogarse un vínculo familiar con su patronímico Gonzales. También en el libro Encinas, maestro del Perú, de Danilo Sánchez Lihon, editorial Derrama Magisterial, publicado en 1999, el autor registra el apellido Mendizábal como el materno de doña Rita Edelmira, con el adicionamiento de que la recopilación de su información está basada en entrevistas a doña Aurora Encinas de Zegarra, hermana del ilustre maestro José Antonio y a Gloria Aurora Zegarra Encinas, sobrina actualmente viva de nuestro personaje. Solo me queda invocar a que el profesor León muestre las evidencias que validan sus afirmaciones.

¿Acusador o acusica?

No lo dice textualmente pero su ambigüedad apunta a que entendamos que, en el caso del fallecimiento de la señora Doris Mendoza Paredes, hubo irresponsabilidad y aprovechamiento político de las dos últimas gestiones municipales al declararla heroína, título que no le corresponde.

Tuve el honor de ser el encargado de dar lectura pública, durante el entierro de la mencionada dama, de una Resolución de Alcaldía donde se le declaró “Mártir y defensora de la ecología de Concepción”. Mártir designa a una persona que muere o padece excepcionales sufrimientos por defender una causa o principio, y ese reconocimiento era merecido. Es en la gestión del actual alcalde cuando en 12 de noviembre de 2011 se emite una ordenanza declarando feriado laborable en la provincia, el día 16 del mismo mes “por los acontecimientos de Lastay donde falleció la señora Doris Mendoza Paredes, heroína de Concepción”.

“Lo justo es lo justo y lo necesario es lo necesario” repite con frecuencia un personaje de nuestra radiofonía local. El aprovechamiento político viene de quienes exceden la dimensión de lo justo y necesario y tratan de figurar utilizando la manipulación, la impostura y la tergiversación interesada. Mal oficio aquel de acusar liando vagas generalizaciones.

Su flaqueza

Escribir para difundir cultura es una maravillosa labor; pero tiene que ser trabajo responsable y de calidad. Escribir es expresar lo que pensamos haciendo uso de un código gráfico y ese código tiene reglas que deben respetarse. Un texto escrito tiene contenido y expresión, fondo y forma; no bastan las ideas, los argumentos, los conceptos; es necesario el equilibrio de los mismos con la precisión del lenguaje, la sintaxis correcta y la ortografía bien cultivada. Cuando un escritor descuida la forma, sus ideas pierden calidad y su obra se demerita. Para publicar un libro hay que saber realizar pacientes correcciones, confiar en el consejo de buenos colaboradores y esperar el fermento de las palabras después de muchas relecturas. No es la primera vez que objeto al señor León por esa dejadez, espero que algún día se tome en serio y haga verdaderos esfuerzos por superar sus limitaciones de estilo.

Termino mi comentario: tampoco se trata de que tengamos una mirada pesimista y pensemos que después de tan extensa recriminación ya nada rescatable vamos a encontrar. El libro tiene novedosos aportes e interesantes revelaciones, por tanto hay que leerlo reflexivamente y con una buena dosis de independencia intelectual.

lunes, 18 de marzo de 2013

Asamblea de gatos





Por: Antonio Ureta Espinoza

Un viejito se había hecho tarde para llegar a su casa. Estaba en medio del monte y no había dónde alojarse. Así, entonces camina y camina y encuentra una cueva. Se mete en la cueva y bonito tendiendo su poncho se pone a chakchar sacando las hojas de coca de su wallki,  mordisqueando la llipta para endulzar las hojas de coca que estaban algo amargas. Afuera estaba lloviendo. Entonces a media noche se apareció un gato negro con abrigo, entró en la cueva grande y sacó una mesa. Con sus lentes, con su sombrero, el gato parecía gente. Otros gatos de distintos colores también empezaron a llegar donde el tipo de abrigo. Entonces este, de pronto, golpeó la mesa.
-¿Ya están completos? –dijo.
-No –dijeron los otros-, falta de tal parte, de tal comunidad.
(¿Para qué habrá llamado a sesión?) –comentaba la mayoría.
Después:
-Ya estamos completos.
-Bien. Ahora todos me van a dar su informe, qué trabajo ha tenido cada uno. Qué cosas ha hecho –dice el jefe y, señalando a uno, le ordena:
-¡A ver, tú, confiésate!
-Yo -dice ese gato con algo de miedo-, vivo bien estimado dentro de la casa de mis amos.  Hago la limpieza, esa profesión hago, no tengo otro trabajo -dice.
Otros gatos informan casi lo mismo. Entonces el jefe, molesto se levanta:
-¡Esta gente no ha hecho ni una obra! Estaban sirviendo a su amo ¿no? Ya: ¡Bofetazos a todos! Tenía unos gatos que daban lapos, golpes, a los demás.
-¡Que pasen los otros! Usted ¿qué obra tiene?
-Señor, mi ama cocinaba un día patachi y en el momento que salió a comprar sal destapando su olla yo le he echado sapo, lagartija. Ella siguió cocinando y a la hora de comer, en el plato de su esposo salió el sapo y se pusieron a pelear: “¡Qué cosa has cocinado! ¡Qué es esto!”. No comieron, se aventaron los platos, se trenzaron a golpes hasta ensangrentar. Siempre le echo pelo, charamuska, a veces araña, guano, cualquier inmundicia le echo. Para que peleen.
-¡Eso se llama obra! ¡Este hombre ha trabajado muy, pero muy bien: aplausos! -todos los gatos aplaudieron-.
Te felicito. ¡Denle el asiento de oro!
A otro:
-¿Cómo es, usted cómo vive en la casa de su amo?
-Señor, yo vivo bien en mi casa, al hombre lo hice acercar con una mujer casada, a la mujer también lo hice juntar con otro hombre; se han peleado. Ahora todos les critican y les votan del pueblo. No viven bien porque el hombre casado con otra casada vive, perdió su hogar, no viven juntos.
-¡Viva! ¡Aplausos!
Otro más:
-Señor, yo en mi casa vivo tranquilo -dice-, me da que comer bien mi amo, no puedo quejarme. Ayudo, cojo las ratas, colaboro cazando los pericotes; yo me encargo de eso, no permito ningún bicho ni animal en la casa de mi amo -dice.
-¡Diablo! ¡Córtenle el rabo, denle chicotazos! –le cortan el rabo, le llueve chicotazos.
Así, todo esto pasaba en la sesión.
El hombre que estaba descansando en la cueva dice:
-Cómo es esto. Me asusto o no me asusto. Es un espanto esto. -Con tanta voluntad se sobrepone.
“¡Valiente! ¡Valiente!” –dice. Y como llevaba un barreno de la mina, lo avienta a la mesa. ¡Shan lan! Entonces todo se perdió. Recién pudo dormir tranquilo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Leopoldo Brizuela, ganador del premio Alfaguara 2012


El premio, dotado con 175.000 dólares, es considerado uno de los más importantes del ámbito hispano.

El escritor argentino Leopoldo Brizuela ganó este 26 de marzo por mayoría el Premio Alfaguara de Novela 2012 por su obra "Una misma noche". Su libro reflexiona sobre la dictadura argentina e intenta purgar una de las etapas más tenebrosas de la historia reciente de ese país.

El fallo de este premio estuvo a cargo la escritora Rosa Montero, quien presidió el jurado conformado por Montxo Armendáriz, Lluís Morral, Jürgen Dormagen, Antonio Orejudo y Pilar Reyes.

El grupo de escritores y críticos destacaron "el estilo admirablemente contenido del autor, quien, con economía expresiva, consigue crear un texto perturbador e hipnótico". La novela "indaga sobre la esencia del mal y la corresponsabilidad de cada uno en la violencia y la injusticia".

A través de una conexión por videotelefónica, Brizuela dijo que estaba "muy feliz" por este premio y señaló que hacía tiempo que quería escribir sobre este tema, porque "es la preocupación de mucha gente" en su país.

Leopoldo Brizuela (La Plata, Buenos Aires, 1963) es autor, entre otras obras, de"Tejiendo agua" (Premio Fortabat 1985), "Inglaterra. Una fábula" (Premio Clarín, 1999, y Premio Municipal de Buenos Aires), "El placer de la cautiva", "Los que llegamos más lejos" y "Lisboa. Un melodrama".

El ganador del Alfaguara ha traducido a Henry James, Flannery O'Connor y Eudora Welty, entre otros autores. Colabora habitualmente con los diarios Clarín y La Nación.

A la XV edición del Premio Alfaguara se presentaron un total de 785 manuscritos originales, lo que la ha convertido en la de mayor participación en la historia del premio. El mayor número de originales proceden de España (307), Argentina (143), México (108), Colombia (47), Estados Unidos (31), Chile (25) y Ecuador, también con 25. (Con información de EFE)

martes, 6 de marzo de 2012

Técnicas básicas de lectura

LA TÉCNICA DE LOS SEIS PASOS.

Esta técnica tiene la finalidad de ofrecerle los conocimientos básicos para realizar lecturas y obtener el mayor provecho y mejores resultados.

Si no posee el hábito y la habilidad de leer, puede utilizar esta técnica universal o genérica, aplicado antes, durante y después de su lectura los siguientes pasos:

1. Establezca el propósito de la lectura.

2. Examine e inspeccione el contenido de todo el libro (los textos que integran el libro)

3. Cuestiónese y formúlese preguntas.

4. Busque el significado de lo que esta leyendo.

5. Exprese lo que va leyendo.

6. Repase lo estudiado.

1.- Establecer el propósito de la lectura.

Es muy importante que antes de iniciar su lectura, defina y deje claro por qué o para qué le va ha servir el leer dicho texto o libro.

Debe establecer el propósito de la lectura que va efectuar. Usted puede leer para:

1.1.- Leer para obtener las ideas generales de un texto o libro.

Si el objeto de la lectura es obtener una idea o las ideas generales de un texto o libro, no es necesario leer minuciosamente, se puede hacer a mayor velocidad fijando la atención sólo en los encabezados y subtítulos, ideas generales, prólogo, introducción o los resúmenes que aparecen al final de cada tema o unidad.

1.2.- Leer para distinguir las ideas principales de un texto o libro.

Si el objeto de leer es seleccionar y estudiar las ideas principales de un texto o libro, debe realizar una lectura minuciosa guiándose por las notas al margen, los enunciados y recuadros que estén resaltados con negritas que resaltan la información más significativa de un texto.

1.3.- Leer para evaluar críticamente un texto o libro.

Las experiencias educativas anteriores (su preparación académica previa) deben ayudarle a elaborar opiniones sobre los hechos. Cuando lea puntos de vista distintos, sea imparcial y una vez que conozca la consistencia de las ideas del autor, júzguelas o valórelas objetivamente. Debe descubrir las influencias o implicaciones ideológicas que presenta, para ponderar la validez y fundamentos de las tesis parciales. Lo importante es leer con una actitud abierta. Cuando sea posible consulte al menos dos puntos de vista antes de formarse una opinión definitiva sobre el tema.

1.4.- Leer para comprender los contenidos de los temas que integran un texto o libro.

Es el tipo de lectura que se hace con la finalidad de adquirir nuevos conocimientos, lo cual implica la realización de una serie de actividades, tales como elaborar notas, consultar el diccionario, repasar, etc. Estas actividades que proporcionan la comprensión de los contenidos serán tratadas ampliamente más adelante.

1.5.- Leer para localizar información específica de un texto o libro.

Cuando sabe que es lo que busca, puede guiarse por el índice temático y ver únicamente lo que le interesa, evitando leer párrafos innecesarios, lo cual le facilita la localización de la información que requiere.

1.6.- Leer para la aplicación práctica.

En este caso la lectura se realiza con el propósito de obtener conocimientos que facilitaran el hacer o emplear algo que el estudiante realizará posteriormente.

1.7.- Leer para distraerse.

Es el tipo de lectura de esparcimiento, se lee únicamente por diversión. Las lecturas que realice dependen siempre de sus preferencias, gustos y aficiones.

1.8- Leer para hacer una revisión rápida de un texto o libro.

Como su nombre lo indica es una búsqueda muy rápida de algún punto importante. Puede ser el título o subtítulo de un tema en un texto. El punto esencial aquí es que usted no se distraiga leyendo otras partes del texto, sino que se concentre en localizar lo que esta buscando.

1.9.- Leer para hojear un texto o libro.

Este tipo de lectura se parece mucho a la revisión rápida, la diferencia es que no se busca nada en particular, simplemente esta viendo el contenido sin tener un objetivo o interés.

1.10.- Leer para hacer una lectura de estudio de un texto o libro.

Este tipo de lectura es la que el estudiante aplica con mayor frecuencia para aprender. Es una lectura lenta y repetitiva, su objetivo es la de dominar lo que se esta leyendo.

1.11.- Leer para hacer una lectura ligera de un texto o libro.

Este tipo de lectura es la que generalmente las personas realizan para distraerse o evadir situaciones, es muy parecida a la lectura para distraerse.

1.12.- Leer palabra por palabra de un texto o libro.

Hay lecturas que requieren de esta técnica, ejemplos claros son la lectura de lenguas extranjeras o de fórmulas matemáticas. En si son lecturas muy técnicas.

Sin importar cual sea el motivo o razón de iniciar una lectura, ponga atención y concéntrese, lea con detenimiento para que pueda ir comprendiendo y entendiendo, es recomendable que vaya subrayando las ideas importantes e ir tomando notas para posteriormente desarrollar sus escritos con mayor facilidad.

Para estudiar eficientemente debe aprender a variar la velocidad de sus lecturas, adecuándola tanto al material que esta leyendo como a los objetivos que persigue. Propóngase aplicar todos los tipos de lectura que mencionamos anteriormente, ya que serán herramientas que le permitirán buscar puntos específicos mediante revisiones rápidas, podrá valorar, analizar y valorar con rapidez todo lo que lea.

2.- Examinar e inspeccionar el contenido del libro.

Significa dar un vistazo rápido a los textos o escritos cortos que contiene el libro (capítulo o capítulos) que está leyendo, no emplee mucho tiempo en hacerlo.

Revise los títulos y subtítulos ya que estos representan el esqueleto del contenido de la obra del autor, así se le facilitara encontrar las ideas principales. Lea las introducciones y resúmenes de cada capítulo ya que en estas partes se explica por qué se escribió el libro y qué es lo que se pretende con el escrito. Cuando se presenten gráficas o cuadros, déles un vistazo, ya que estos resúmenes gráficos le muestran de forma visible el contenido de muchos hechos y relaciones. Todo lo anterior le ayudará a conocer de lo que habla el capítulo que esta estudiando, antes de hacerlo con más detalle.

Las ventajas de esta actividad son:

a. Se logra una visión global del libro.

b. Se tiene una idea de la extensión del libro que leerá.

c. Se conoce el contenido de los textos que estudiará.

d. Logra centrar su atención sin distraerse.

3.- Cuestiónese y pregúntese.

Siempre que termine de leer párrafos no muy extensos, pregúntese de que habla este, para que se le grabe bien lo que ha leído. Un buen consejo es el de convertir a preguntas los títulos y subtítulos. La mejor manera de sacar provecho a las actividades de estudio, es formularse preguntas acerca de lo que esta leyendo.

Las preguntas le ayudarán a centrar su atención en la lectura y a la vez le dará un sentido personal, ya que usted ira buscando las respuestas a las preguntas que se planteó.

4.- Buscar el significado de lo que se esta leyendo.

Lea cuidadosamente y busque las ideas principales, así podrá saber lo que esta leyendo. Las lecturas en la modalidad no escolarizada (abierta, virtual y a distancia), no deben ser pasivas, deben ser activas, subraye las ideas principales, haga anotaciones de lo más importante y haga además un listado con las palabras que no entienda, señale, anote, etc. Lo anterior le servirá para lograr una mejor comprensión en el proceso de las lecturas que efectúe.

5.- Exprese lo que va leyendo.

Trate de hablar consigo mismo acerca de lo que esta leyendo, cuestiónese y profundice. Al hacer esta auto recitación se evaluará a si mismo y se dará cuenta si esta leyendo y comprendiendo o leyendo y desperdiciando su tiempo. Puede apoyarse realizando notas, apuntes o esquemas.

6.- Repase lo estudiado.

Finalmente repase haciendo las lecturas de los capítulos a intervalos, para que refresque los conceptos que ya leyó y los comprenda, esto le servirá para afianzarlos.

El uso de esta técnica le servirá para aprender, comprender, a no olvidar, a incrementar sus habilidades de lectura y a mejorar su concentración. En suma le ayudará a sacarle el mayor provecho al tiempo que invierta leyendo.

Si realmente quiere obtener el máximo aprovechamiento en sus lecturas, debe además de todo lo anterior dominar el principio de la lectura a tiempo, es decir, el leer a su debido momento, en el lugar correcto y en el ambiente adecuado.

Recomendaciones al momento de leer:

Ø No lea rápido, procure aplicar la velocidad adecuada a sus lecturas.

Ø Aplique la técnica adecuada o correcta a la lectura que este efectuando.

Ø Evite distraerse al momento de estar realizando sus lecturas.

Ø No lea en forma pasiva.

Ø No analice en exceso las palabras que no entienda.

Ø No repita mentalmente lo que esta leyendo (no vocalice lo que esta leyendo)

Ø No mueva sus labios.

Ø Evite mover la cabeza, siga la lectura con los ojos.

Ø Es recomendable que incremente su vocabulario para lograr una lectura más fluida y comprensible.

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿En qué momento se jodió el Perú?


La pregunta del Nobel



(Domingo, La República, 04 de diciembre de 2011)



En 1969 Mario Vargas Llosa publicó Conversación en La Catedral y en sus páginas planteó una pregunta que nos acompañó las últimas décadas: ¿en qué momento se jodió el Perú? Hace un año el escritor peruano ganó el Premio Nobel de Literatura y a propósito de ello reflexionamos sobre la pertinencia de esta crucial interrogante en los tiempos actuales.



Una vez le preguntaron a Mario Vargas Llosa, a mitad de los años 80, qué novelas suyas consideraba las más logradas. Dijo que entre todas señalaría a La guerra del fin del mundo y a Conversación en La Catedral. Y añadió sobre la segunda: “es una novela que un peruano en última instancia puede leer con mucha más precisión, de una manera más rica que un finlandés o un filipino”. “Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?”. Así empieza la novela que describe la dictadura de Manuel Odría, expresa el desencanto de una generación y lanza una pregunta que ha flotado sobre el imaginario colectivo del Perú en los últimos cuarenta años.



Vargas Llosa ha contado que la idea de escribirla se le ocurrió cuando era dirigente estudiantil en San Marcos y debió llevar mantas a un grupo de universitarios presos en la Penitenciaría de Lima. Para ello debían pedir audiencia al mismísimo director de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu. En El pez en el agua, sus memorias, dice: “Era un hombrecillo adefesiero, cuarentón o cincuentón, o, más bien, intemporal, vestido con modestia, de cuerpo estrecho y hundido, la encarnación de lo anodino, del hombre sin cualidades (...). No recuerdo lo que sucedió con los colchones, pero sí mi impresión al descubrir lo desproporcionada que era la idea que se hacía el Perú del tenebroso responsable de tantos exilios, crímenes, censuras, delaciones, encarcelamientos y la mediocridad que teníamos delante”.



Cuando terminó Conversación..., Vargas Llosa contó en una entrevista lo mucho que le había costado: “Es una novela que me ha sacado canas. Casi cuatro años estuve trabajando en ella. Dos veces creí que el libro estaba terminado y las dos veces di marcha atrás para hacer nuevas correcciones. Pero, en fin, hace un mes lo liquidé, antes de que me liquidara él a mí. Así que ahora me siento como cada vez que termino un libro: un poco vacío, un poco deprimido, un poco nostálgico, y al mismo tiempo muy excitado”. La novela, publicada en 1969, es considerada una de sus obras mayores, su novela más política y un ejemplo de técnica narrativa.



La famosa pregunta ¿En qué momento se había jodido el Perú? ha dado pie a ensayos, artículos y hasta libros. Uno de ellos fue precisamente En qué momento se jodió el Perú (editorial Milla Batres, mayo de 1990), en el que reconocidos intelectuales profundizaban en nuestras fracturas históricas y analizaban la coyuntura de esos años. Los textos del libro coinciden en que a lo largo de nuestra historia hubo varios momentos en que los peruanos nos jodimos.



Momentos jodidos



¿Cuáles fueron esos momentos? De acuerdo con los distintos autores, se pueden identificar algunos hitos: la conquista española, el fracaso de la revolución de Túpac Amaru II, el fracaso del proceso de la Independencia para incluir a los indígenas, la guerra con Chile, la República criolla ineficaz, las dictaduras militares del siglo XX, el surgimiento de Sendero Luminoso. Hasta ahí llega, planteamientos más o menos, el recuento de sucesos históricos oscuros, jodidos, en nuestro devenir como país.



Para el arqueólogo Luis Lumbreras, los españoles destruyeron un estado inca económica y socialmente boyante. El historiador Manuel Burga señala, a su vez, que el fracaso de Túpac Amaru evitó lamentablemente el proyecto de “una república de indios”. Para Javier Mariátegui, la guerra con Chile fue la “clamorosa y vergonzante demostración de un país sin previsión, sin una clase gobernante idónea”. Ya en el siglo XX, las dictaduras militares que cancelaban los proyectos democráticos fueron una presencia permanente. Justamente de una de ellas trata Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, una novela totalizante que nos muestra un país capturado por un régimen dictatorial, oscuro y mediocre que bloquea el sueño de un país de ciudadanos. Por eso la desencantada pregunta viene acompañada por otra reflexión unas líneas más abajo: El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos.



Piensa: no hay solución. Pero la novela es –además de una mirada al corazón de una estructura de poder malsana– un fresco de lo que muchos han llamado ‘los apachurrantes años 50’: los bares y avenidas del centro de Lima, el periodismo bohemio de la época, prostíbulos, barrios mesocráticos, y personajes de distintos estratos, entremezclados para contar un momento difícil de nuestra historia. El hilo conductor es la conversación entre el clasemediero Santiago Zavala y Ambrosio, el ex chofer de su padre, un zambo pobre y superviviente en Lima.



A fines de los sesenta Mario Vargas Llosa rompió con el socialismo y los partidos de izquierda para ejercer una defensa cerrada y visceral de la libertad y la democracia. En los ochenta condenó a Sendero Luminoso y en los noventa el autogolpe fujimorista. “No se necesita mucha lucidez para ver hacia dónde lleva a un país una dictadura.



Lo hemos visto en el pasado. Yo tengo 64 años y mi generación ha padecido varias dictaduras desde esa época. No hay una dictadura que haya dejado un país saneado, que no haya destruido las instituciones, que no haya desmoralizado terriblemente la vida cívica y política”, dijo sobre Fujimori y Montesinos en una entrevista en el 2000.



¿Seguimos jodidos?



Ahora, en el siglo XXI, y tras un año del Nobel entregado a Mario Vargas Llosa, planteamos la pregunta: ¿sigue el Perú jodido? El historiador Manuel Burga, quien escribió en el libro de Milla Batres de los años 90, tiene ya otra visión.



“En el 2011 creo que la pregunta ya no es pertinente. Por una razón: antes el Perú era un país elitista, pero hoy el Perú es una nación multicultural, donde las provincias, grupos étnicos y regiones hacen sentir su voz. Ahora la pregunta es: ¿cómo construimos la nación peruana moderna, con desarrollo y equidad?”.



¿En qué momento se operó ese cambio? El arqueólogo Luis Lumbreras destaca que hace 20 o 30 años éramos un país históricamente pesimista, pero que esto ha cambiado especialmente en los últimos diez años. “Aunque la exclusión continúa, el quiebre para dejar de ser un país históricamente jodido, creo, ocurrió cuando nos sinceramos con lo que pasó en el país. En ese sentido, el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación fue el principio de ese proceso de autocrítica”, dice.



En el principio del nuevo siglo, ya la pregunta que planteaba MVLl puede y debe ser menos recurrente. ¿En qué momento se jodió el Perú? expresa el desencanto de una época, pero hoy las cosas son distintas. Ya no estamos tan jodidos. Cuando le dieron el Nobel de Literatura 2010 a nuestro escritor, la academia sueca justificó su decisión en una reseña que bien pudo valer solo para Conversación... Le dieron el galardón “por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual”. La novela que hemos citado tiene todo eso y también la pregunta más recordable y trasgresora, la que ha provocado más reflexión en nuestra historia.