martes, 19 de marzo de 2013
Apuntes sobre "La mujer concepcina...", nuevo libro de Jesús León Gonzales
lunes, 18 de marzo de 2013
Asamblea de gatos
lunes, 26 de marzo de 2012
Leopoldo Brizuela, ganador del premio Alfaguara 2012

El premio, dotado con 175.000 dólares, es considerado uno de los más importantes del ámbito hispano.
El grupo de escritores y críticos destacaron "el estilo admirablemente contenido del autor, quien, con economía expresiva, consigue crear un texto perturbador e hipnótico". La novela "indaga sobre la esencia del mal y la corresponsabilidad de cada uno en la violencia y la injusticia".
A través de una conexión por videotelefónica, Brizuela dijo que estaba "muy feliz" por este premio y señaló que hacía tiempo que quería escribir sobre este tema, porque "es la preocupación de mucha gente" en su país.
Leopoldo Brizuela (La Plata, Buenos Aires, 1963) es autor, entre otras obras, de"Tejiendo agua" (Premio Fortabat 1985), "Inglaterra. Una fábula" (Premio Clarín, 1999, y Premio Municipal de Buenos Aires), "El placer de la cautiva", "Los que llegamos más lejos" y "Lisboa. Un melodrama".
El ganador del Alfaguara ha traducido a Henry James, Flannery O'Connor y Eudora Welty, entre otros autores. Colabora habitualmente con los diarios Clarín y La Nación.
A la XV edición del Premio Alfaguara se presentaron un total de 785 manuscritos originales, lo que la ha convertido en la de mayor participación en la historia del premio. El mayor número de originales proceden de España (307), Argentina (143), México (108), Colombia (47), Estados Unidos (31), Chile (25) y Ecuador, también con 25. (Con información de EFE)
martes, 6 de marzo de 2012
Técnicas básicas de lectura

LA TÉCNICA DE LOS SEIS PASOS.
Esta técnica tiene la finalidad de ofrecerle los conocimientos básicos para realizar lecturas y obtener el mayor provecho y mejores resultados.
Si no posee el hábito y la habilidad de leer, puede utilizar esta técnica universal o genérica, aplicado antes, durante y después de su lectura los siguientes pasos:
1. Establezca el propósito de la lectura.
2. Examine e inspeccione el contenido de todo el libro (los textos que integran el libro)
3. Cuestiónese y formúlese preguntas.
4. Busque el significado de lo que esta leyendo.
5. Exprese lo que va leyendo.
6. Repase lo estudiado.
1.- Establecer el propósito de la lectura.
Es muy importante que antes de iniciar su lectura, defina y deje claro por qué o para qué le va ha servir el leer dicho texto o libro.
Debe establecer el propósito de la lectura que va efectuar. Usted puede leer para:
1.1.- Leer para obtener las ideas generales de un texto o libro.
Si el objeto de la lectura es obtener una idea o las ideas generales de un texto o libro, no es necesario leer minuciosamente, se puede hacer a mayor velocidad fijando la atención sólo en los encabezados y subtítulos, ideas generales, prólogo, introducción o los resúmenes que aparecen al final de cada tema o unidad.
1.2.- Leer para distinguir las ideas principales de un texto o libro.
Si el objeto de leer es seleccionar y estudiar las ideas principales de un texto o libro, debe realizar una lectura minuciosa guiándose por las notas al margen, los enunciados y recuadros que estén resaltados con negritas que resaltan la información más significativa de un texto.
1.3.- Leer para evaluar críticamente un texto o libro.
Las experiencias educativas anteriores (su preparación académica previa) deben ayudarle a elaborar opiniones sobre los hechos. Cuando lea puntos de vista distintos, sea imparcial y una vez que conozca la consistencia de las ideas del autor, júzguelas o valórelas objetivamente. Debe descubrir las influencias o implicaciones ideológicas que presenta, para ponderar la validez y fundamentos de las tesis parciales. Lo importante es leer con una actitud abierta. Cuando sea posible consulte al menos dos puntos de vista antes de formarse una opinión definitiva sobre el tema.
1.4.- Leer para comprender los contenidos de los temas que integran un texto o libro.
Es el tipo de lectura que se hace con la finalidad de adquirir nuevos conocimientos, lo cual implica la realización de una serie de actividades, tales como elaborar notas, consultar el diccionario, repasar, etc. Estas actividades que proporcionan la comprensión de los contenidos serán tratadas ampliamente más adelante.
1.5.- Leer para localizar información específica de un texto o libro.
Cuando sabe que es lo que busca, puede guiarse por el índice temático y ver únicamente lo que le interesa, evitando leer párrafos innecesarios, lo cual le facilita la localización de la información que requiere.
1.6.- Leer para la aplicación práctica.
En este caso la lectura se realiza con el propósito de obtener conocimientos que facilitaran el hacer o emplear algo que el estudiante realizará posteriormente.
1.7.- Leer para distraerse.
Es el tipo de lectura de esparcimiento, se lee únicamente por diversión. Las lecturas que realice dependen siempre de sus preferencias, gustos y aficiones.
1.8- Leer para hacer una revisión rápida de un texto o libro.
Como su nombre lo indica es una búsqueda muy rápida de algún punto importante. Puede ser el título o subtítulo de un tema en un texto. El punto esencial aquí es que usted no se distraiga leyendo otras partes del texto, sino que se concentre en localizar lo que esta buscando.
1.9.- Leer para hojear un texto o libro.
Este tipo de lectura se parece mucho a la revisión rápida, la diferencia es que no se busca nada en particular, simplemente esta viendo el contenido sin tener un objetivo o interés.
1.10.- Leer para hacer una lectura de estudio de un texto o libro.
Este tipo de lectura es la que el estudiante aplica con mayor frecuencia para aprender. Es una lectura lenta y repetitiva, su objetivo es la de dominar lo que se esta leyendo.
1.11.- Leer para hacer una lectura ligera de un texto o libro.
Este tipo de lectura es la que generalmente las personas realizan para distraerse o evadir situaciones, es muy parecida a la lectura para distraerse.
1.12.- Leer palabra por palabra de un texto o libro.
Hay lecturas que requieren de esta técnica, ejemplos claros son la lectura de lenguas extranjeras o de fórmulas matemáticas. En si son lecturas muy técnicas.
Sin importar cual sea el motivo o razón de iniciar una lectura, ponga atención y concéntrese, lea con detenimiento para que pueda ir comprendiendo y entendiendo, es recomendable que vaya subrayando las ideas importantes e ir tomando notas para posteriormente desarrollar sus escritos con mayor facilidad.
Para estudiar eficientemente debe aprender a variar la velocidad de sus lecturas, adecuándola tanto al material que esta leyendo como a los objetivos que persigue. Propóngase aplicar todos los tipos de lectura que mencionamos anteriormente, ya que serán herramientas que le permitirán buscar puntos específicos mediante revisiones rápidas, podrá valorar, analizar y valorar con rapidez todo lo que lea.
2.- Examinar e inspeccionar el contenido del libro.
Significa dar un vistazo rápido a los textos o escritos cortos que contiene el libro (capítulo o capítulos) que está leyendo, no emplee mucho tiempo en hacerlo.
Revise los títulos y subtítulos ya que estos representan el esqueleto del contenido de la obra del autor, así se le facilitara encontrar las ideas principales. Lea las introducciones y resúmenes de cada capítulo ya que en estas partes se explica por qué se escribió el libro y qué es lo que se pretende con el escrito. Cuando se presenten gráficas o cuadros, déles un vistazo, ya que estos resúmenes gráficos le muestran de forma visible el contenido de muchos hechos y relaciones. Todo lo anterior le ayudará a conocer de lo que habla el capítulo que esta estudiando, antes de hacerlo con más detalle.
Las ventajas de esta actividad son:
a. Se logra una visión global del libro.
b. Se tiene una idea de la extensión del libro que leerá.
c. Se conoce el contenido de los textos que estudiará.
d. Logra centrar su atención sin distraerse.
3.- Cuestiónese y pregúntese.
Siempre que termine de leer párrafos no muy extensos, pregúntese de que habla este, para que se le grabe bien lo que ha leído. Un buen consejo es el de convertir a preguntas los títulos y subtítulos. La mejor manera de sacar provecho a las actividades de estudio, es formularse preguntas acerca de lo que esta leyendo.
Las preguntas le ayudarán a centrar su atención en la lectura y a la vez le dará un sentido personal, ya que usted ira buscando las respuestas a las preguntas que se planteó.
4.- Buscar el significado de lo que se esta leyendo.
Lea cuidadosamente y busque las ideas principales, así podrá saber lo que esta leyendo. Las lecturas en la modalidad no escolarizada (abierta, virtual y a distancia), no deben ser pasivas, deben ser activas, subraye las ideas principales, haga anotaciones de lo más importante y haga además un listado con las palabras que no entienda, señale, anote, etc. Lo anterior le servirá para lograr una mejor comprensión en el proceso de las lecturas que efectúe.
5.- Exprese lo que va leyendo.
Trate de hablar consigo mismo acerca de lo que esta leyendo, cuestiónese y profundice. Al hacer esta auto recitación se evaluará a si mismo y se dará cuenta si esta leyendo y comprendiendo o leyendo y desperdiciando su tiempo. Puede apoyarse realizando notas, apuntes o esquemas.
6.- Repase lo estudiado.
Finalmente repase haciendo las lecturas de los capítulos a intervalos, para que refresque los conceptos que ya leyó y los comprenda, esto le servirá para afianzarlos.
El uso de esta técnica le servirá para aprender, comprender, a no olvidar, a incrementar sus habilidades de lectura y a mejorar su concentración. En suma le ayudará a sacarle el mayor provecho al tiempo que invierta leyendo.
Si realmente quiere obtener el máximo aprovechamiento en sus lecturas, debe además de todo lo anterior dominar el principio de la lectura a tiempo, es decir, el leer a su debido momento, en el lugar correcto y en el ambiente adecuado.
Recomendaciones al momento de leer:
Ø No lea rápido, procure aplicar la velocidad adecuada a sus lecturas.
Ø Aplique la técnica adecuada o correcta a la lectura que este efectuando.
Ø Evite distraerse al momento de estar realizando sus lecturas.
Ø No lea en forma pasiva.
Ø No analice en exceso las palabras que no entienda.
Ø No repita mentalmente lo que esta leyendo (no vocalice lo que esta leyendo)
Ø No mueva sus labios.
Ø Evite mover la cabeza, siga la lectura con los ojos.
Ø Es recomendable que incremente su vocabulario para lograr una lectura más fluida y comprensible.
jueves, 8 de diciembre de 2011
¿En qué momento se jodió el Perú?

La pregunta del Nobel
(Domingo, La República, 04 de diciembre de 2011)
En 1969 Mario Vargas Llosa publicó Conversación en La Catedral y en sus páginas planteó una pregunta que nos acompañó las últimas décadas: ¿en qué momento se jodió el Perú? Hace un año el escritor peruano ganó el Premio Nobel de Literatura y a propósito de ello reflexionamos sobre la pertinencia de esta crucial interrogante en los tiempos actuales.
Una vez le preguntaron a Mario Vargas Llosa, a mitad de los años 80, qué novelas suyas consideraba las más logradas. Dijo que entre todas señalaría a La guerra del fin del mundo y a Conversación en La Catedral. Y añadió sobre la segunda: “es una novela que un peruano en última instancia puede leer con mucha más precisión, de una manera más rica que un finlandés o un filipino”. “Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?”. Así empieza la novela que describe la dictadura de Manuel Odría, expresa el desencanto de una generación y lanza una pregunta que ha flotado sobre el imaginario colectivo del Perú en los últimos cuarenta años.
Vargas Llosa ha contado que la idea de escribirla se le ocurrió cuando era dirigente estudiantil en San Marcos y debió llevar mantas a un grupo de universitarios presos en la Penitenciaría de Lima. Para ello debían pedir audiencia al mismísimo director de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu. En El pez en el agua, sus memorias, dice: “Era un hombrecillo adefesiero, cuarentón o cincuentón, o, más bien, intemporal, vestido con modestia, de cuerpo estrecho y hundido, la encarnación de lo anodino, del hombre sin cualidades (...). No recuerdo lo que sucedió con los colchones, pero sí mi impresión al descubrir lo desproporcionada que era la idea que se hacía el Perú del tenebroso responsable de tantos exilios, crímenes, censuras, delaciones, encarcelamientos y la mediocridad que teníamos delante”.
Cuando terminó Conversación..., Vargas Llosa contó en una entrevista lo mucho que le había costado: “Es una novela que me ha sacado canas. Casi cuatro años estuve trabajando en ella. Dos veces creí que el libro estaba terminado y las dos veces di marcha atrás para hacer nuevas correcciones. Pero, en fin, hace un mes lo liquidé, antes de que me liquidara él a mí. Así que ahora me siento como cada vez que termino un libro: un poco vacío, un poco deprimido, un poco nostálgico, y al mismo tiempo muy excitado”. La novela, publicada en 1969, es considerada una de sus obras mayores, su novela más política y un ejemplo de técnica narrativa.
La famosa pregunta ¿En qué momento se había jodido el Perú? ha dado pie a ensayos, artículos y hasta libros. Uno de ellos fue precisamente En qué momento se jodió el Perú (editorial Milla Batres, mayo de 1990), en el que reconocidos intelectuales profundizaban en nuestras fracturas históricas y analizaban la coyuntura de esos años. Los textos del libro coinciden en que a lo largo de nuestra historia hubo varios momentos en que los peruanos nos jodimos.
Momentos jodidos
¿Cuáles fueron esos momentos? De acuerdo con los distintos autores, se pueden identificar algunos hitos: la conquista española, el fracaso de la revolución de Túpac Amaru II, el fracaso del proceso de la Independencia para incluir a los indígenas, la guerra con Chile, la República criolla ineficaz, las dictaduras militares del siglo XX, el surgimiento de Sendero Luminoso. Hasta ahí llega, planteamientos más o menos, el recuento de sucesos históricos oscuros, jodidos, en nuestro devenir como país.
Para el arqueólogo Luis Lumbreras, los españoles destruyeron un estado inca económica y socialmente boyante. El historiador Manuel Burga señala, a su vez, que el fracaso de Túpac Amaru evitó lamentablemente el proyecto de “una república de indios”. Para Javier Mariátegui, la guerra con Chile fue la “clamorosa y vergonzante demostración de un país sin previsión, sin una clase gobernante idónea”. Ya en el siglo XX, las dictaduras militares que cancelaban los proyectos democráticos fueron una presencia permanente. Justamente de una de ellas trata Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, una novela totalizante que nos muestra un país capturado por un régimen dictatorial, oscuro y mediocre que bloquea el sueño de un país de ciudadanos. Por eso la desencantada pregunta viene acompañada por otra reflexión unas líneas más abajo: El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos.
Piensa: no hay solución. Pero la novela es –además de una mirada al corazón de una estructura de poder malsana– un fresco de lo que muchos han llamado ‘los apachurrantes años 50’: los bares y avenidas del centro de Lima, el periodismo bohemio de la época, prostíbulos, barrios mesocráticos, y personajes de distintos estratos, entremezclados para contar un momento difícil de nuestra historia. El hilo conductor es la conversación entre el clasemediero Santiago Zavala y Ambrosio, el ex chofer de su padre, un zambo pobre y superviviente en Lima.
A fines de los sesenta Mario Vargas Llosa rompió con el socialismo y los partidos de izquierda para ejercer una defensa cerrada y visceral de la libertad y la democracia. En los ochenta condenó a Sendero Luminoso y en los noventa el autogolpe fujimorista. “No se necesita mucha lucidez para ver hacia dónde lleva a un país una dictadura.
Lo hemos visto en el pasado. Yo tengo 64 años y mi generación ha padecido varias dictaduras desde esa época. No hay una dictadura que haya dejado un país saneado, que no haya destruido las instituciones, que no haya desmoralizado terriblemente la vida cívica y política”, dijo sobre Fujimori y Montesinos en una entrevista en el 2000.
¿Seguimos jodidos?
Ahora, en el siglo XXI, y tras un año del Nobel entregado a Mario Vargas Llosa, planteamos la pregunta: ¿sigue el Perú jodido? El historiador Manuel Burga, quien escribió en el libro de Milla Batres de los años 90, tiene ya otra visión.
“En el 2011 creo que la pregunta ya no es pertinente. Por una razón: antes el Perú era un país elitista, pero hoy el Perú es una nación multicultural, donde las provincias, grupos étnicos y regiones hacen sentir su voz. Ahora la pregunta es: ¿cómo construimos la nación peruana moderna, con desarrollo y equidad?”.
¿En qué momento se operó ese cambio? El arqueólogo Luis Lumbreras destaca que hace 20 o 30 años éramos un país históricamente pesimista, pero que esto ha cambiado especialmente en los últimos diez años. “Aunque la exclusión continúa, el quiebre para dejar de ser un país históricamente jodido, creo, ocurrió cuando nos sinceramos con lo que pasó en el país. En ese sentido, el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación fue el principio de ese proceso de autocrítica”, dice.
En el principio del nuevo siglo, ya la pregunta que planteaba MVLl puede y debe ser menos recurrente. ¿En qué momento se jodió el Perú? expresa el desencanto de una época, pero hoy las cosas son distintas. Ya no estamos tan jodidos. Cuando le dieron el Nobel de Literatura 2010 a nuestro escritor, la academia sueca justificó su decisión en una reseña que bien pudo valer solo para Conversación... Le dieron el galardón “por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual”. La novela que hemos citado tiene todo eso y también la pregunta más recordable y trasgresora, la que ha provocado más reflexión en nuestra historia.

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